Fuego amigo
Que Dios me libre de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo. Seguro que a muchos de ustedes se les ha venido alguna vez a la cabeza esta referencia a nuestro refranero popular, que tanta sabiduría y verdad atesora. Y es que ¿quién no ha sufrido alguna vez en la vida las heridas y consecuencias del fuego amigo?
Por lo general, el ataque de un enemigo, para quien los tenga, es algo más o menos esperado y se ve venir. El problema surge cuando ese ataque proviene de alguien de nuestro entorno y con el que solemos compartir mesa y mantel.
Desde el origen de los tiempos la caída y descomposición de los grandes imperios e instituciones excepcionalmente tiene su origen como consecuencia de un agente externo. Por lo general, y la historia lo corrobora con multitud de ejemplos, el fuego amigo........
