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Sin pudor

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27.04.2026

Pedro Sánchez y Francina Armengol. / José Luis Roca

De entre todos los valores que pueden residir en el espíritu de los humanos habría que hacer hincapié en aquellos que son cruciales para la convivencia como, por ejemplo, el respeto a la verdad. Es el atenerse a ella y a la ética lo que caracteriza a las personas decentes. La ética, que es una cuestión de sentimientos y disposiciones, supone el respeto por la verdad, es decir, por los hechos, por la realidad. Y por extensión cabría tenerlas a ambas como referencias para juzgar la bondad o la justicia de cualquier sistema político. Pero, ay, ¿cómo reconocerla? En relación a ella, figuran aproximaciones, a veces atinadas, desde artefactos técnicos a artefactos judiciales, a veces completamente falsarias, como las que nos depara la política. Nunca podremos estar seguros de las que se empeñan en trasladarnos, porque nadie, hasta ahora, puede saber qué es lo que esconde el cerebro humano sobre la realidad misma, hasta ahora porque parece que ya se pueden descifrar las ondas cerebrales. Félix de Azúa, acudiendo a los clásicos, afirma que la verdad es un resplandor indemostrable, pero que te ilumina en cuanto lo ves. Cuántas veces no habremos experimentado este fulgor que nos abre las puertas a la realidad, a la verdad del mundo.

El pasado fin de semana se celebró en Barcelona una reunión de la Internacional Socialista, de la que es presidente Pedro Sánchez. Hubo un tiempo en que esta organización estaba sustentada y dirigida por la socialdemocracia europea. Hoy, la presencia de los partidos europeos es casi anecdótica. Quienes la forman, además........

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