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Un pañuelo de silencio

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07.08.2026

Juan Manuel Gutiérrez Cruz, hermano mayor del Prendimiento, falleció a finales de julio a la edad de 62 años / L.O.

La mayor parte de nuestro comportamiento consciente no depende de nuestra voluntad. Más aún, nuestra conducta, que solo incluye los restos de nuestro comportamiento observable, a decir de los rigurosos conductistas, apenas se deja ver por los lares del querer. Es ésta una de las grandes enseñanzas de los antiguos filósofos estoicos, como el emperador griego Marco Aurelio, el liberto romano Epicteto, o el cordobés Séneca, primer ministro del veleidoso Calígula. Y Algo más inesperado que la muerte es uno de los libros que más me gustan de Elvira Lindo, ya desde su título. De otro lado, ya saben que «cuando un amigo se va» a la gente se le llena la boca de elogios y hasta de recuerdos inventados que pocos pueden refutar. Tal vez, porque nos gustaría ser recordados, aunque la vida no nos acompañe ya tras abandonarla, y que dicho recuerdo nos sea favorable y duradero, rozando la gloria del prestigio y la inmortalidad. Vamos, que quedemos bien incluso en nuestra ausencia, en un alarde de vano egocentrismo, como si quisiéramos ser Trump, apuntándonos a las fotos de los triunfadores, aunque nadie nos haya invitado a ese entierro, o al Stalin de las fotos en las que van desapareciendo personajes históricos, o a Glenn Close, la protagonista de la película Las amistades peligrosas, esperando los aplausos de la Corte en sus apariciones públicas. Algo que muchos se empeñan en dejar atado y bien atado con dinero o los resultados del tráfico de influencias desde los tiempos de las indulgencias medievales, por lo menos.

En cualquier caso, el auténtico problema se nos genera a los que nos empeñamos en seguir vivos con la rémora psicológica de la pérdida, con la imposibilidad física de volver a restablecer la conexión con los seres queridos. Menos mal que siempre nos quedarán la memoria y la imaginación para hacer un apaño. Ello me recuerda la gimnasia mental que realizo con mis padres a diario, tras su desaparición, manteniendo con ellos jugosos diálogos, aun a sabiendas de que no recibiré respuesta física por su parte, como he contado ya en alguna ocasión. Me resulta algo muy gratificante, nutritivo y, como el dios cristiano medieval, lleno de amor (y de música, añado yo). Por cierto, ¿cómo les gustaría ser recordados? Piénselo, no es una pregunta baladí.

Mi amigo Juan Manuel Gutiérrez Cruz, además de compañero del Departamento de Hostelería y Turismo del Instituto Jacaranda de Churriana-Málaga durante muchos años, profesor del IES La Rosaleda y gestor en la Delegación Territorial de Educación de........

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