Cuando Granada miraba hacia la otra orilla y la Alhambra estaba vestida
Vista parcial del conjunto monumental de la Alhambra / EFE/Miguel Angel Molina
En una vieja página de periódico el Defensor de Granada de 30 de junio de 1935, amarillenta por el tiempo, el pintor Mariano Bertuchi confiesa algo sorprendente. «Durante décadas subió casi a diario a la Alhambra. No para contemplarla como una ruina arqueológica, sino para imaginarla viva, habitada, ‘vestida’. Veía alfombras en sus salas, personajes atravesando sus patios y una continuidad cultural que unía Granada con las ciudades del norte de Marruecos».
La entrevista, publicada con motivo de la I Exposición Hisponano-Marrroquím, celebrada en Granada durante los días 19-30 de junio de 1935, nos permite recuperar una Granada que hoy apenas recordamos: la Granada abierta al Mediterráneo, conectada con Tetuán, Xauen o Fez, y situada en el centro de una intensa red de intercambios artísticos e intelectuales.
Más allá del tópico romántico
La Granada de las décadas de 1920 y 1930 suele aparecer en nuestra memoria asociada al turismo romántico, a Washington Irving o al........
