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Entre la tristeza y el desconcierto, la esperanza

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16.03.2026

Gisèle Pelicot durante la entrevista con El Periódico / MANU MITRU

Reviso las noticias acumuladas desde hace quince días, y me siento desconcertado por esta nueva guerra del mandamás norteamericano, pero también entristecido por la muerte de un periodista admirable, nada menos que Fernando Ónega. Sin olvidar las declaraciones de Gisèle Pelicot, que se resumen en esta frase acerada y absolutamente valiente: «Quiero ver al señor Pelicot y preguntarle por qué me ha hecho esto». Esta señora merece un homenaje público en cualquier lugar del planeta donde se produzcan reivindicaciones feministas. O, sin más, en torno a los derechos humanos. Vaya que sí.

Todos sin excepción tenemos un problemón con la conciencia del presidente Trump, si es que tiene conciencia. Esta actitud de intervenir cada vez que él solito lo juzga conveniente en el tablero mundial, plantea un interrogante capaz de quitarnos el sueño: ¿Será posible que no exista alguna institución de nuestro mundo capaz de controlar prácticamente las veleidades de este personaje? Y la tremenda respuesta es que seguramente no la hay… salvo que China y Rusia intervinieran en este feísimo asunto. Pero entonces, estaríamos al borde de un conflicto más cruel y más extenso. Casi........

© La Opinión de Málaga