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Próxima parada

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24.02.2026

La afición del Unicaja en el Roig Arena después de perder por 30 / ACBPhoto

Cuando la semana pasada terminaba esta columna pidiendo que se saliera en Valencia a hacer honor a la camiseta y buscaba que se reivindicase este grupo mediante la pelea por todo, aunque fuera muy complicado el reto, no pensaba que veríamos una actuación del equipo de esas que dejan huellas profundas. Sobre todo en el subconsciente colectivo y que se van a sacar a bailar en más de una ocasión en el momento que la cosa no sea el paseo placentero habitual de los últimos años por ese Tívoli virtual que también mencionaba el martes pasado.

Se ha escrito de sobra alrededor de esa decepción o fracaso vivida por el equipo el jueves pasado. Y no fue por el resultado ni por la diferencia. Si con el arranque del partido tenía malas sensaciones, en el momento que vimos como Alex Len, con 25 segundos en cancha y un marcador 35-18 a favor, le dejaba claro a Olek Balcerowski aquello que pregonaba el recordaba Manel Comas: «que el tiro libre lo lance con la mano mala»... con eso bastó.

Y no hubo más allá de un lamento, ningún ánimo se alteró, no hubo una acción similar en la siguiente........

© La Opinión de Málaga