menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Mire usted qué maravilla

17 0
14.06.2026

Mire usted qué maravilla | LA VIDA MODERNA MERMA

Ignacio Castillo se ha muerto. Así, dicho de golpe, todavía suena extraño. Casi impropio. Como si la frase no terminara de encajar con él. Con un caballero de una presencia tan viva. De una ironía constante. Y de una capacidad natural para encontrarle el doble fondo cómico a cualquier drama, incluso a los que no tenían ninguna gracia. Quizá por eso cuesta tanto escribirle cosas. Porque Ignacio pertenecía a esa clase de personas que parecían hechas para comentar la vida, no para ausentarse de ella. Para quitarle solemnidad a lo grave, para encontrar una salida irónica en mitad del disgusto y para recordarnos, sin necesidad de grandes discursos, que la tristeza también se combate con inteligencia. Ignacio sabía que la vida, cuando se pone demasiado solemne, corre el riesgo de volverse insoportable.

Su estado de WhatsApp decía desde hacía tiempo «Mire usted qué maravilla». Un pedazo de una sevillana, que también era, sin que él quizá lo pretendiera, una declaración completa de su manera de mirar el mundo. Nuestro amigo tenía esa capacidad tan cristiana de reconocer lo maravilloso incluso en medio del cansancio, el desencanto, las puñaladas, los malos pasos -nunca mejor dicho-, los titulares mal escritos y los errores ortográficos que tanto coraje le daban. Porque su vida tuvo mucha alegría, sí, pero también más de una y de dos estaciones de penitencia sin cortejo que acompañara. Y aun así, ahí seguía. Fiel a los suyos. A sus devociones. A su periódico. Fiel a esa Málaga cofrade que unas veces lo llevó bajo palio y otras lo dejó esperando turno junto a la puerta de atrás.

Ignacio no era un santo de estampita ni falta que le hacía. Era mucho mejor que eso. Era un cristiano de carne, hueso, y retranca dosificada con contención elegante. Un hombre creyente que podía estar atisbando la muerte a la vuelta de la esquina y, cinco minutos después, enseñarte unos calcetines con La Canina de........

© La Opinión de Málaga