Cofrades en campaña
Cofrades en campaña | LA VIDA MODERNA MERMA
Hay cosas que cuesta trabajo ver y asumir en el mundo de las Hermandades y Cofradías. Y quizá la más significativa sea la de ver a gente peleada por conseguir la vara de mando. La competición, con sus focos, sus estrategias, sus sonrisas previamente ensayadas y sus fotografías con el cutis alisado con Ia, ha entrado también en los procesos electorales cofrades. Y lo ha hecho no precisamente de puntillas, sino con la discreción de un elefante en el Museo del Vidrio.
Lo que debería ser un ejercicio sereno, casi familiar, dentro de instituciones que forman parte de la Iglesia, se está convirtiendo en algunos casos en un espectáculo que provoca una mezcla de sorpresa, pena y ese sonrojo que a uno le entra cuando ve a un señor mayor decir bro. Elecciones con vídeos de campaña, fotografías de estudio, perfiles en redes sociales milimétricos, folletos, pasquines, lemas motivacionales, publicidad en medios, anuncios segmentados y hasta cierto aire de primarias norteamericanas, aunque aquí en lugar de Iowa tengamos una casa hermandad, una barra de aluminio y un azulejo conmemorativo de 1998.
Naturalmente, las hermandades necesitan gobierno. Nadie discute eso. Los estatutos existen, las normas están para cumplirse y la vida interna de una corporación no puede depender de una tertulia eterna donde cada cual opine según haya desayunado. Hace falta elegir responsables, ordenar criterios, administrar bienes, cuidar cultos, formar hermanos, preparar procesiones, atender caridad y sostener una vida comunitaria que no se improvisa. Todo eso........
