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Garantizar el crecimiento equilibrado

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28.02.2026

Vista aérea de Málaga capital / L.O.

Cada 28 de febrero es una invitación a detenernos y reflexionar sobre lo que somos y lo que queremos ser como comunidad. Agradezco a La Opinión de Málaga que me permita realizar un ejercicio de reflexión para evaluar nuestro recorrido y preguntarnos qué papel desempeñamos hoy en una España que también se redefine.

En este contexto, Málaga ocupa un lugar singular. La ciudad y el área metropolitana que articula se han consolidado como uno de los espacios más dinámicos del país. El crecimiento demográfico sostenido, la atracción de talento e inversión extranjera, la diversificación económica y la proyección internacional dibujan un escenario que hace apenas dos décadas parecía improbable. Málaga no ha crecido por azar, sino que lo ha hecho gracias a una estrategia continuada, a la colaboración público-privada y a una apuesta decidida por la innovación, la cultura y la calidad de vida.

La Catedral de Málaga, a vista de pájaro / Álex Zea

Hoy lideramos uno de los entornos metropolitanos más pujantes de España. Ese liderazgo es una responsabilidad que nos obliga a gestionar mejor. Implica, además, anticiparse a los efectos de ese propio crecimiento. La vivienda, la movilidad, las infraestructuras hidráulicas y energéticas, la educación y la formación profesional, la cohesión social o la sostenibilidad ambiental no son cuestiones accesorias, sino el núcleo del debate contemporáneo.

Málaga vive una etapa de expansión económica y de reconocimiento exterior, pero también afronta tensiones derivadas de su éxito. La presión sobre el mercado residencial, el incremento de la movilidad diaria en el conjunto metropolitano o la necesidad de infraestructuras acordes con la nueva escala urbana son desafíos reales que requieren planificación y visión de largo plazo. No basta con celebrar el crecimiento; hay que ordenarlo con visión estratégica.

En este punto emerge una cuestión que trasciende lo local y lo autonómico: la necesidad de una estrategia nacional clara para los territorios emergentes. España lleva tres años sin Presupuestos Generales del Estado actualizados, lo que introduce una incertidumbre que penaliza especialmente a aquellas áreas que están en plena transformación. Aunque dispongamos de una planificación estatal coherente, resulta difícil sin Presupuestos acompasar inversiones en transporte, vivienda, transición energética o equipamientos estratégicos.

Las torres de Martiricos / Álex Zea

No se trata de reclamar privilegios, sino de pedir coherencia. Si determinados espacios urbanos están actuando como motores económicos y polos de atracción de talento, es razonable que el Estado articule políticas que acompañen ese dinamismo, atendiendo las obligaciones que le corresponden por las competencias estatales. La planificación ferroviaria, la conectividad aeroportuaria, la inversión en vivienda asequible, las necesidades en materia energética o en infraestructuras hidráulicas no pueden depender únicamente de inercias pasadas. Requieren una visión global que entienda la nueva geografía económica española y su articulación con las distintas Comunidades Autónomas.

El Día de Andalucía nos recuerda que la autonomía nació para equilibrar y para dignificar. Hoy, más de cuatro décadas después, ese espíritu se traduce en algo muy concreto: capacidad de gestión y corresponsabilidad institucional. La Junta de Andalucía, tras el histórico cambio político de enero del año 2019, ha avanzado en la modernización administrativa y en la atracción de inversiones para modernizar la industria, y está impulsando de manera decisiva las grandes políticas de educación y empleo, sanidad pública y servicios sociales, agua e infraestructuras, mediante un salto cualitativo al facilitar una cooperación leal entre administraciones.

En definitiva, celebrar el 28 de febrero desde Málaga es hacerlo con orgullo y con ambición. Orgullo por lo logrado; ambición por lo que aún queda por hacer. Andalucía ha demostrado que sabe transformar su destino cuando existe visión estratégica y estabilidad institucional. Ahora necesitamos que esa estabilidad se refleje también en el ámbito nacional, con presupuestos actualizados y una estrategia que entienda la diversidad territorial de España.

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