Tres milagros
El Papa a su llegada a la Plaça de Santa Maria en Montserrat, Barcelona. / JORDI OTIX
Silencio en la escucha y ovación unánime de siete minutos. León XIV provocó el primer milagro en el Congreso de los Diputados. Cada una de sus señorías fue capaz de callar y aplaudir la discrepancia, inusitado para unos representantes del pueblo tan dados a aleccionarnos en el desprecio. Aunque todos jugaron a situarse en el equipo del Papa, ninguno de ellos pudo sentirse plenamente de acuerdo con su discurso. Lógico. León XIV, como no, se mantuvo firme y........
