El poder de un dios menor
Frío saludo entre Pedro Sánchez y Felipe González / agencias
El gran escritor ruso Fiódor Dostoyevski, en su excelsa obra ‘Crimen y castigo’, pone en boca del protagonista, Rodión Raskólnikov, una interesante reflexión al manifestar la convicción de Rodión de que es lícito el crimen ejecutado por seres superiores, por líderes y mentes privilegiadas, que lo cometerían para salvar a la sociedad de una situación deleznable, de injusticia, o procurarles una mejor vida. Los grandes líderes, los Napoleones, han cometido asesinatos y crímenes bajo el convencimiento de que era un mal menor para conseguir un objetivo superior. Esa idea, descrita por él en un artículo publicado por una revista, parece que cuaja en su mente y, ante la miserable y usurera prestamista, Aliona Ivánovna, él se siento autorizado para eliminarla y salvar al mundo de una arpía, por lo que decide matarla, tras visitarla en numerosas ocasiones y humillarse ante ella para conseguir empeñar, lo mejor posible, sus prendas, entendiendo que es justo que él le arrebate su dinero.
Finalmente la asesina al amparo de ese convencimiento de ser superior que se asigna. Pero ha de asesinar también a su hermana Lizaveta, mujer virtuosa, para no ser descubierto, entendiéndolo como un daño colateral. En todo este maremágnum emocional, de crisis existencial y de conflicto interno ético y moral, acaba descolocado, enfermo y su pensamiento trastornado. Así entiende que no es el superhombre que tenga derecho a cometer un crimen, sino el ser normal que ha de gestionar su culpa y, como culposo, requiere reparar el mal. La culpa le va hostigando hasta entregarse y confesar el crimen.
En esta línea cabe denotar que los héroes de nuestra sociedad no suelen ser las buenas y virtuosas personas, sino los aguerridos guerreros que mataron enemigos hasta derrotarlos en la batalla, usando variados recursos poco exigentes de ética o moral, donde la crueldad puede llegar a ser un valor añadido del héroe. Tenemos una perversa concepción del heroísmo, una atracción fatal por la maldad, una exaltación de la fuerza como manifiesta Rodión a Sonia: «Y ahora sé, Sonia, que tiene poder sobre las personas quien es........
