Luz, sombras, democracia y un baño de realidad
Hay días en los que la actualidad parece escrita por un guionista con exceso de cafeína y amante de los golpes de efecto. Ayer, cuando escribí estas letras después de haber consultado las fluctuaciones diarias del precio de la electricidad, el país entero seguía discutiendo sobre sombras, sospechas y crispaciones que no iluminan nada, y que parecen estar más orientadas al consumo propio, disfrute o agobio de los unos y los otros —ya me entienden— que para arreglar nuestros sempiternos problemas. Con los datos del mercado mayorista de la electricidad todavía en el recuerdo, la actualidad se me antoja ser una metáfora demasiado evidente como para ignorarla: la energía y su coste, que en el fondo arrastra a todo lo demás, nos mantienen en vilo, pero la tensión aquí siempre sube… Y sube, y sube…
Con todo, y como consecuencia de ello, la convivencia se enrarece. El clima político, judicial y mediático se recalienta como si estuviésemos ya en pleno agosto. Y eso que el termómetro ya marca temperaturas de récord en media España, con Badajoz y Ourense compitiendo por ver quién llega antes a los 38 grados. El país se asa por fuera y se crispa por dentro. Un caldo de cultivo fantástico, por cierto,........
