¿Podemos ser optimistas?
Nuestra vida política está bastante envenenada. El Gobierno sobrevive entre escándalos y un gran ruido judicial. Y el PP no sabe armar una moción de censura con un candidato alternativo a presidente. Y hay pocas esperanzas de que el horizonte se vaya a despejar.
Pero también hay razones para un cauto optimismo. La primera es el éxito de la visita del Papa Prevost, de la que destacaría dos cosas. Una, tras sus discursos en Madrid, Montserrat y la visita a Canarias, es difícil que la regularización de inmigrantes —no solución, pero sí necesidad— se vaya a complicar. El Papa fue clarísimo y hasta Vox le aplaudió.
La otra es Catalunya. Barcelona ha vuelto a gustarse a sí misma y con el acto de la Sagrada Família ha brillado ante el mundo. Y por encima de las........
