Eclipse, sombras de un sol herido en el XIX
Me lo recordó el pintor y amigo Xavier Magalhaes. Pedro Antonio de Alarcón, cronista de la sensibilidad romántica y observador de las flaquezas humanas ante lo sublime, dejó testimonios vibrantes sobre los fenómenos celestes que sacudieron la España de su tiempo. En sus textos, el eclipse no es simplemente un evento astronómico, sino una interrupción del orden natural que desnudaba el alma de las ciudades. El autor describió cómo la luz, al desvanecerse en pleno día, arrastraba consigo la seguridad de los ciudadanos, sumiendo a las poblaciones en un silencio sepulcral que solo era roto por el clamor de las campanas o el aullido inquieto de los animales.
Para el escritor granadino, la........
