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Dolores Noceda, tapiega de 89 años, fue una de las cientos de trabajadoras de la industria conservera de Tapia: "Quitó mucha hambre"

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16.03.2026

Dolores Noceda, tapiega de 89 años, fue una de las cientos de trabajadoras de la industria conservera de Tapia: "Quitó mucha hambre"

Albo fue la empresa que más años operó en la villa de manera continuada, si bien la mayor fábrica fue la de Conservas Terín, una referencia en la época

En imágenes: Repaso a la industria conservera de Tapia

En imágenes: Repaso a la industria conservera de Tapia /

Dolores Noceda, tapiega de 89 estupendos años, mira con curiosidad un puñado de fotos antiguas de la industria conservera tapiega. Lola del Pubelo, como la conocen en la villa tapiega, fue una de las cientos de trabajadoras (también algún hombre, aunque siempre fueron mayoría de féminas) que durante años dieron sostén a las diecisiete fábricas contabilizadas en la capital del concejo. Recuerda el frío que pasaban durante la jornada laboral, pero también la labor esencial que cumplieron dando empleo en tiempos difíciles: "La conserva quitó mucha hambre. Fue muy importante, se ganaba poco, pero era lo único que había".

Lola empezó con 14 años a trabajar en la fábrica de Albo y en ella se jubiló hace 28 años. Por eso, lamenta especialmente el cierre de la factoría el pasado 6 de marzo, tras 85 años de presencia continuada en la villa, casi tantos como ella. "Esta ha sido una de las decisiones más complejas que ha afrontado la compañía en los últimos años. Somos conscientes del impacto humano que conlleva y queremos trasladar nuestro respeto y agradecimiento a todas las personas que han trabajado en la planta de Tapia", señaló la dirección de Conservas Albo, propiedad del grupo pesquero chino Shanghai Kaichuang, tras hacerse público el traslado de la producción de Tapia a su gran planta logística de Salvatierra de Miño, en Pontevedra.

Con este traslado, Albo pone fin a su presencia histórica en Asturias, y cierra también un capítulo de la historia de Tapia. Su marcha es la de la última gran conservera histórica que operaba en la villa. Pero volvamos a Lola Noceda que, sentada en su casa de Tapia, accede a recordar para LA NUEVA ESPAÑA aquellos años de trabajo. Su madre había trabajado en Bravo, otra de las conserveras históricas, pero ella siempre trabajó para Albo. Empezó a principios de la década de los cincuenta del año pasado y recuerda épocas boyantes cuando llegaron a ser hasta sesenta........

© La Nueva España