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David Martín, el madreñero valdesano de 51 años que lleva tres décadas dedicadas a un oficio en peligro de extinción

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08.04.2026

David Martín, el madreñero valdesano de 51 años que lleva tres décadas dedicadas a un oficio en peligro de extinción

"Creo que se van a acabar antes los madreñeros que su uso", señala el artesano, que fabrica las piezas en su casa de Buseco, una braña de Valdés

David Martín en Buseco con dos pares de madreñas. / T. Cascudo

Aunque es geólogo de formación, aprendió de adolescente a hacer madreñas y lleva tres décadas dedicado a este oficio en peligro de extinción. David Martín (1975), vive en Buseco, en una braña en las profundidades del concejo de Valdés y allí, además de ganadero, ejerce como madreñero. Ahora ya no a tiempo completo como hace unos años, pero realiza piezas por encargo en su pequeño taller ubicado en el bajo de su casa y goza de buena fama y prestigio.

“Creo que se van a acabar antes los madreñeros que el uso de madreñas”, sostiene, sabedor de que se cuentan con los dedos de una mano los asturianos que se dedican a este milenario oficio. "Más del noventa por ciento de las madreñas que se venden en Asturias son de fábrica y, ojo, está muy bien que las haya porque los artesanos no podríamos abastecer solos el mercado. Además, son pequeñas fábricas, que conservan el carácter artesanal y con maquinaria muy antigua", comenta el valdesano, que desgrana con pasión las particularidades de su oficio.

Tiene claro que lo que diferencia al artesano de la máquina es el ojo, su mayor aliado a la hora de elaborar una pieza: “Tienen que salirte dos iguales y tienen que calzar, que no te manquen al meter el pie. La máquina te copia dos iguales, pero no tiene ojos para decidir”. Además, el mismo ojo ayuda a trabajar la madera respetando sus vetas, algo que cuando se elabora a máquina no es posible, porque la madera se sierra en línea recta, sea cual sea la veta. Ese respeto a la madera es clave para, por ejemplo, que las madreñas no acaben por romper antes de tiempo.

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