menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La ausencia de los "búhos" en el Nalón limita el ocio y la movilidad, y más en verano, denuncian los vecinos: "Es una situación incomprensible e imperdonable"

30 0
19.07.2026

La ausencia de los "búhos" en el Nalón limita el ocio y la movilidad, y más en verano, denuncian los vecinos: "Es una situación incomprensible e imperdonable"

Afectados por la supresión, desde salas de conciertos a usuarios, señalan la falta de alternativas de transporte nocturno tras la eliminación del servicio hace casi tres meses

Un autobús búho en Sama de Langreo. / FERNANDO RODRIGUEZ

Han pasado casi tres meses desde que el Principado decidiera suspender temporalmente los servicios nocturnos de autobuses en la cuenca del Nalón, y los vecinos empiezan a desesperarse. Los búhos, que cubrían las rutas Riaño–Pola de Laviana y Langreo–Oviedo los viernes y sábados de madrugada, dejaron de operar el 23 de abril. Fue la forma de poner fin a la huelga de conductores tras el apuñalamiento de uno de ellos, un suceso que provocó una movilización del sector en busca de mayores medidas de seguridad.

Sin embargo, esas medidas no han llegado, y son los usuarios quienes están pagando las consecuencias, un problema que se acentúa especialmente en verano. Conciertos, fiestas patronales... El valle del Nalón es un hervidero de actividad, y el transporte durante la madrugada no existe. Se ha puesto en marcha una recogida de firmas a través de la plataforma Change.org. No solo los usuarios reclaman el retorno de los búhos, "con todas las medidas de seguridad, como pedían los conductores". También los empresarios están viendo cómo la situación los empieza a afectar.

Consulta en este enlace todas las noticias de hoy en las Cuencas

La langreana Esther González lleva cinco años viviendo en La Felguera, tras haber pasado varios en Oviedo. Para ella, ahora los fines de semana resulta casi imposible hacer cualquier plan en la capital, algo que antes hacía con total normalidad. "No puedes ni ir a cenar porque el último autobús de vuelta sale a las 22.45 horas; es muy limitante", confiesa.

La situación no afecta solo a las situaciones de ocio, sino también a la logística diaria, a todo tipo de actividades. Por ejemplo, González tuvo que........

© La Nueva España