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Max y Alicia dirigen en Las Regueras la granja que enseña al ser humano a imitar a la naturaleza: "No somos antisistemas; pensamos que el mundo no va en la buena dirección"

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07.06.2026

Max y Alicia dirigen en Las Regueras la granja que enseña al ser humano a imitar a la naturaleza: "No somos antisistemas; pensamos que el mundo no va en la buena dirección"

La pareja, natural de Francia y Argentina, ha transformado una casería tradicional de Agüera en "El Mandala", un centro de experimentación y formación sobre la vida autosuficiente en el campo por el que el año pasado pasaron 650 personas de diferentes partes del mundo

ADELANTADOS: El proyecto de vida sostenible que se impulsa desde la finca El Mandala

Mario Canteli / Amor Domínguez

A Max Leurent le encantó aquel 28 de abril de 2025. El día del apagón que sembró el caos en la Península Ibérica fue un lunes cualquiera en su casa de Agüera (Las Regueras) y le gustó, no se le malinterprete, porque dejó a la vista de todos las pruebas de algo que él dice haber comprendido hace mucho tiempo. "Demostró nuestra dependencia", dice. Nos informó de que "hemos perdido la capacidad de hacer las cosas por nosotros mismos, de que hemos dejado escapar los recursos de los que siempre han dispuesto los pueblos para resolver sus problemas… Ese día no había comida porque las placas eran eléctricas, no había supermercados porque las puertas no se abrían, y si se abrían no se podía comprar porque no era posible pagar con tarjeta…".

El Mandala, la casería rehabilitada de Agüera donde Max vive con su familia, es un pequeño ecosistema concebido para disminuir todas esas dependencias incontrolables y, sobre todo, para destapar el truco, difundirlo y enseñar que se puede. Que "podemos responder por nosotros mismos a nuestras necesidades básicas" y "acompañar y empoderar a todo el que tenga el sueño de desarrollar un proyecto de vida sostenible y autosuficiente en el campo".

El pórtico de entrada a "El Mandala" / Mario Canteli

Esto no es sólo un hogar, una granja o la materia de la que están hechos sus sueños, también está concebido como una invitación a compartir el camino: una escuela donde se dan cursos para aprender a vivir así.

Entre los cultivos de las huertas del Mandala graznan los patos, en un "bosque comestible" crecen mezclados, como en la naturaleza, los frutales, las hortalizas y las plantas medicinales y dentro de esta parcela de dos hectáreas la casa ha vuelto a la vida, la antigua cuadra se ha transformado en taller y el viejo tendejón ha renacido reconvertido en centro de formación. También hay gallinas, tres invernaderos, unos setenta árboles frutales y un mirador circular que se abre al valle del río Soto junto a una gran estructura de madera que a modo de "photocall" te recuerda entre signos de admiración que "Tú también puedes"…

Un pato camina por la finca. / Mario Canteli

Por El Mandala, donde se tiende a la autosuficiencia y se enseña a cultivar imitando a la naturaleza, donde se aprende a construir y rehabilitar casas con materiales naturales, pasaron el año pasado 650 personas –"de fuera de Asturias, de otros países"– para asistir a las visitas, los cursos y los encuentros que organizan Max Leurent, un ingeniero francés que colgó el traje y la corbata a los 25 años, y Alicia Torredefló, su esposa argentina de abuelos piloñeses. Enseñan........

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