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Los 34 años de Eduardo Martín cultivando ostras en el Eo y sobreviviendo a una crisis en el mercado francés, a un herpesvirus y a una pandemia

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15.06.2026

Los 34 años de Eduardo Martín cultivando ostras en el Eo y sobreviviendo a una crisis en el mercado francés, a un herpesvirus y a una pandemia

La cría del molusco ha tenido que cambiar de estrategias y de mercados para superar los avatares de la ruta: "Hubo momentos en los que pensamos que no podríamos seguir", afirma el biólogo promotor del proyecto

VÍDEO: Así se crían las ostras en Castropol

La ría en bajamar, en el silencio apacible de la primera hora de una mañana de primavera, es una oficina casi perfecta. Eduardo Martín, 34 años cultivando ostras en el Eo, asiente mientras voltea y supervisa los sacos en los que crecen los moluscos. Tiene el agua por la cintura y la silueta muy reconocible de Castropol cierra el decorado a su espalda. A esta hora todavía puede estar de pie dentro de la ría, en una zona que la pleamar sumergirá en unas horas bajo cuatro metros de agua y que en tiempo de mareas vivas también llega a quedar completamente en seco…

Ese tiempo que pasa sin agua, y por tanto sin alimentarse, hace que la ostra del Eo tarde más en crecer, explica, pero también endurece la concha y fortalece el músculo que las mantiene cerradas, así que "aguantan más tiempo cuando se las saca a la venta, y eso a nosotros nos viene bien". Se diría que el animal se ha adaptado a las dificultades del medio y tal vez, si lo piensa bien, el ostricultor pueda decir lo mismo.

La especie diferencial del estuario asturgalaico, única en Asturias, ha tenido que superar en estos tres decenios largos una crisis del mercado francés que empezó siendo su principal cliente, una exigencia de reducción de la producción, una necesidad de recalcular y reconducir la ruta de comercialización, un herpesvirus y una pandemia… "Hubo momentos en los que pensamos que no podríamos seguir", confiesa Martín, pero aquí siguen, ellos y sus bivalvos, rozando las veinte toneladas anuales en las tres hectáreas de su parque de cría y superando las doce ediciones del festival gastronómico y turístico que confirma cada año a la ostra como "elemento diferenciador que ayuda a dar a conocer y a identificar esta zona".

Eduardo Martín, sumergido en la ría, sostiene un saco de ostras con la silueta de Castropol al fondo. / Mario Canteli

Esta "oficina" que ahora tiene en la........

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