La Fresneda, una historia de 40 años que ha cambiado el centro de Asturias: de las 120 viviendas de su arranque a las 1.900 de la actualidad
La Fresneda, una historia de 40 años que ha cambiado el centro de Asturias: de las 120 viviendas de su arranque a las 1.900 de la actualidad
La urbanización nació como un sueño sobre planos y ha crecido durante cuatro décadas a la par que construía pueblo y generaba identidad y comunidad entre sus habitantes
Los primeros movimientos de tierras en La Fresneda / Los Álamos
Cuatro décadas pueden transformar por completo un territorio. Cambian los paisajes, crecen las ciudades y, sobre todo, se consolidan las comunidades humanas que dan vida a los lugares. Y eso es lo que ha ocurrido en La Fresneda, la urbanización que desde hace cuarenta años forma parte inseparable del mapa social y urbano del concejo de Siero. Lo que comenzó como un proyecto urbanístico concebido para ofrecer una alternativa residencial tranquila en el centro de Asturias se ha convertido con el paso del tiempo en uno de los núcleos de población más dinámicos del área central que ahora celebra sus cuatro décadas de vida.
Su ubicación ha sido, desde el principio, uno de los factores clave de ese desarrollo. Situada a escasos kilómetros de Oviedo, Gijón y Avilés, en un punto estratégico del centro de la región y con acceso directo a las principales vías de comunicación, La Fresneda nació con la vocación de combinar calidad de vida y cercanía a los principales polos económicos y administrativos del Principado. Rodeada de zonas verdes y concebida como una urbanización de baja densidad, el proyecto apostaba por un modelo residencial poco habitual en la Asturias de los años ochenta: calles amplias, viviendas unifamiliares y espacios abiertos pensados para la vida familiar.
El origen de aquella idea se remonta a la década de los setenta. El plan parcial que preveía el desarrollo urbanístico de la zona fue aprobado por la Comisión Provincial de Urbanismo en 1976, aunque el proyecto tardaría todavía varios años en materializarse. No fue hasta 1985 cuando el Ayuntamiento de Siero, entonces con Manolo Villa al frente, dio luz verde definitiva a la urbanización de unos terrenos que hasta entonces permanecían prácticamente sin desarrollar en las inmediaciones de la salida de la autopista “Y” hacia Lugones.
El impulso decisivo llegaría de la mano de Constructora Los Álamos. Tras un primer intento fallido por parte de la sociedad Asturcentro para poner en marcha la urbanización, el empresario Luis Orejas decidió adquirir cerca de dos millones de metros cuadrados de terreno con el objetivo de levantar una auténtica “ciudad jardín”. El nuevo desarrollo tomaría el nombre del cercano pueblo de La Fresneda y comenzaría a tomar forma en 1986, cuando se iniciaron los primeros movimientos de tierra. Aquellos trabajos marcaron el punto de partida de un crecimiento que se desarrollaría de forma progresiva durante las décadas siguientes mediante sucesivos anillos urbanísticos.
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