Mauro Álvarez, el padre de "La Regenta" de Oviedo que asombró cinco años a su familia al retratar a su gato con barro de una tejera
Mauro Álvarez, el padre de "La Regenta" de Oviedo que asombró cinco años a su familia al retratar a su gato con barro de una tejera
El autor de la escultura de Ana Ozores fallecido esta semana, deja un enorme legado artístico «hiperrealista» con estatuas públicas en Oviedo, Avilés, Lastres, Navarra o Málaga
Mauro Álvarez sonriendo a la escultura de «La Regenta» con la Catedral de Oviedo detrás en 2022. / LUISMA MURIAS
Oviedo amanece desde el miércoles con un silencio distinto, un silencio de metal frío que solo conocen quienes han aprendido a hablar a través del bronce. Mauro Álvarez, el hombre que fue capaz de atrapar el espíritu de Ana Ozores y eternizarlo ante la silueta la Catedral, se marchó dejando un vacío difícil de llenar. Con él se va el último de los renacentisas ovetenses, un artista de manos prodigiosas que, como los viejos maestros, entendía que la gloria no reside en la firma, sino en que el paseante acaricie el pliegue de una falda de estatua creyendo que es seda.
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La trayectoria de Mauro fue un círculo perfecto que se cerró con la misma ternura con la que comenzó. A los cinco años asombró a su familia modelando un gato de la casa con el barro de una tejera cercana. En 2022, cuando el deterioro cognitivo le acechaba, sus manos se detuvieron ante el retrato de su perro «Freud». Fue su última pieza, un testamento inacabado que hoy descansa en el taller del número 19 de la calle Magdalena, tapado con plásticos, como si esperase el regreso de un maestro al que la bruma del deterioro cognitivo le arrebató el recuerdo del oficio, pero nunca la bondad del trazo.
Hijo de una estirpe que sabía lo que era picar la piedra —su abuelo fue........
