El último de los abañiles que hizo su casa con sus propias manos en este conocido barrio de Oviedo: "Tardé 16 meses y ya quedé aquí para siempre"
El último de los abañiles que hizo su casa con sus propias manos en este conocido barrio de Oviedo: "Tardé 16 meses y ya quedé aquí para siempre"
"Si no trabajabas diez horas, no te contrataban; por las noches, y sábados y domingos tocaba hacer tu piso", explica Raimundo Martín, inquilino de las viviendas de Guillén Lafuerza
Raimundo Martín. / J. A. A.
Es el último de los albañiles que hizo su piso con sus propias manos que queda en el Patronato de Guillén Lafuerza, casi setenta años después. Raimundo Martín camino de los 98 años, "a cumplir el 12 de julio", se sienta casi todos los días en una mesa del Bar Guillén, si está libre la que está debajo de una foto aérea del oeste ovetense, tan cambiado desde que llegó de su pueblo natal, Santa María del Páramo, en León.
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"Empecé en los bloques del Tocote, en Pumarín", recuerda Martín de sus inicios en un sector de la construcción apremiado por la necesidad de hacer ciudad, y vivienda, mucha vivienda, en Oviedo en los años que siguieron a la posguerra, "cuando tenía treinta años o así" .
Fueron años de mucho sudor y sacrificio. "Me tocó todo, tenía que trabajar primero en las obras y luego para hacer mi casa, sábados, domingos y todo", relata de aquella fórmula del régimen franquista para sacar adelante pisos baratos en tiempos de escasez, que era mucha, para las clases trabajadoras con sueldos muy bajos. El Estado aportaba el material y los futuros inquilinos la mano........
