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Berta Piñán, tras recibir el Premiu Nacional de Lliteratura en el acto institucional del Día de les Letres: "Escribiendo en asturiano escogimos ser felices"

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Berta Piñán, tras recibir el Premiu Nacional de Lliteratura en el acto institucional del Día de les Letres: "Escribiendo en asturiano escogimos ser felices"

Una celebración emotiva y reivindicativa que fue también un homenaje a Xuan Bello

Berta Piñán, tras recibir el Premiu Nacional de Lliteratura Asturiana de manos de Xosé Antón González Riaño, a su lado, sobre el escenario del Campoamor y ante los miembros de la Academia de la Llingua, sentados tras ellos. | LUISMA MURIAS

Elena Fernández-Pello

"Yo creo que escribiendo en asturiano escogimos ser felices". Poco que objetar ante tan incontestable declaración de amor a la lengua y la tierra maternas formulada ayer, sobre el escenario del Teatro Campoamor, en Oviedo, por la escritora, también profesora e investigadora, Berta Piñán. "Nosotros escogimos ser felices defendiendo la otra lengua, la lengua pequeña, frente al olvido, porque simplemente ya era la nuestra", continuó explicando, dejando paso a una posibilidad que tiene también mucho de deseo: "Y si pensáramos que una lengua, esta lengua, no es un campo de batalla, sino una celebración de la libertad, una fiesta de la inclusión, un lugar habitable donde cabemos todos y todas...".

Adrián Barbón saluda a Ignacio Villaverde a su llegada al Campoamor.

Berta Piñán, asturiana de Cañu, en Cangas de Onís, recibió ayer, de manos del presidente de la Academia de la Llingua Asturiana, Xosé Antón, González Riaño, el Premiu Nacional de Lliteratura Asturiana. Se lo otorgó el jurado por unanimidad; ella lo recibió con gratitud y con generosidad, convirtiendo en protagonista de la última parte de su discurso a Xuan Bello, fallecido el año pasado. Lo recordó como una "figura imprescindible", cuya "lucidez y mirada iluminaron durante décadas nuestro mundo". "Sin él, sin su obra, sin su talento, es imposible entender los últimos 40 años de la literatura asturiana", le reconoció y comparó su obra, su legado, con la madera de los olivos que brota y echa ramas después de cortada.

Álvaro Queipo, Pilar Pardo y, a la izquierda, Beatriz Polledo.

El público que llenaba el Teatro Campoamor en el........

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