La corrupción no merece privilegios
La impunidad no consiste únicamente en que los responsables de un delito se queden sin condena. También existe cuando, después de cometer sus fechorías, pretenden pagar sus culpas en condiciones privilegiadas, como si la justicia fuera un hotel con servicio personalizado. Porque una cosa es responder ante los jueces y otra muy distinta es que el castigo termine pareciendo un premio de consolación.
Durante el gobierno de Gustavo Petro asistimos a un verdadero carnaval de la desfachatez. Mientras millones de colombianos enfrentaban dificultades, en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres algunos funcionarios parecían haber confundido los recursos públicos con la caja menor de una fiesta privada. Y vaya fiesta: contratos cuestionados, sobornos y hasta carrotanques........
