Cuando el poder deja de rotar
La alternancia en el poder no es un lujo de las democracias; es su requisito básico. Cuando un gobierno se eterniza o el poder deja de circular, la democracia empieza a enfermar. Sin alternancia, el Estado se desliza hacia el populismo, se aferra al caudillismo y, casi sin darse cuenta, termina en el autoritarismo.
Por eso, el caso de Estados Unidos resulta llamativo. Desde que se consolidó el sistema bipartidista a mediados del siglo XIX, el poder ha pasado de manera regular entre demócratas y republicanos. Con tensiones, sí, pero sin rupturas institucionales. Allí existe una idea clara y compartida, el poder es pasajero.
España siguió una lógica........
