Astillero
El lunes, ya en su conferencia de prensa matutina, la presidenta Sheinbaum suavizó los términos de algunas partes del duro discurso que había pronunciado un día antes en el Monumento a la Revolución: dijo no creer que fuera Donald Trump el responsable de la campaña mediática y política que pretende injerir en asuntos mexicanos, específicamente en los electorales.
Las aligerantes palabras mexicanas buscan preservar un espacio de interlocución, más o menos viable, con el presidente de Estados Unidos. Es un truco tan simple como antiguo y muchas veces insuficiente: pretender que se deja a salvo al jefe máximo de un ente político de aquello que sus subordinados estuviesen haciendo, como si el mandamás correspondiente ignorase lo que sus subalternos realizan, o “lo engañaran”.
El resultado de la apuesta de Sheinbaum habrá de verse pronto. La científica y política fijó en el tablero dominical su determinación de no ceder más, o no tanto, o no de manera tan evidente, ante las exigencias chantajistas........
