menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Timbre

5 0
10.02.2026

Pasan demasiadas cosas al mismo tiempo. La Casa Blanca nos bombardea sin piedad, exigiendo una atención que, a decir de Simone Weil, cuando es pura y sin mezcla se vuelve una oración. Nada más lejos que el acto de rezar estos días. No tengo tiempo de leer los 3 millones de páginas de los papeles de Epstein que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha liberado, con un mes de retraso, este 30 de enero de 2026. Tampoco me puedo evadir de ellas, siniestras y nauseabundas como son. ¿Dónde quedó Maduro, por cierto? ¿Existe Groenlandia? No dejemos nunca de insistir en Palestina. En una reunión, hace no mucho, uno de los comensales aseguró que era adicto al presente. Lo decía como si se tratara de una virtud. Entre una cosa y otra, yo he resuelto leer poemas al azar, como si mi destino y el de la humanidad se escondiera en algunos de sus encabalgamientos más oscuros, y escribir textos que no voy a publicar.

Decía Virginia Woolf que ser inédito era un estado de gracia. Seguramente esas no fueron sus palabras exactas, pero el mensaje que recuerdo de algún ensayo luminoso era que la libertad más cierta de la escritora se hallaba........

© La Jornada