menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Im-pe-ria-lis-mo

29 44
19.02.2026

El repaso es aconsejable y a veces absolutamente necesario, como ahora. Lo que ha venido anunciando Donald J. Trump desde que asumió el poder y a partir de sus concreciones, el imperialismo contemporáneo se ha mostrado brutal, descarnado y genocida. Pero no porque nos llegue como lumbre a los ojos hay que omitir su referencia, al contrario. 

Por razones ideológicas, de oportunismo político o por simple desinformación, no son pocos los que rechazan, omiten o ignoran la categoría denominada imperialismo. Antes permanecía recluida a un ámbito académico y si acaso periodístico; ahora, su violencia estridente es tal que sus practicantes de otras latitudes, como Emmanuel Macron, el presidente de Francia, se refieran a grito herido al imperialismo estadunidense. 

El imperialismo nace capitalista y el capitalismo nace expansionista. Su raíz más remota la hallamos en la aparición de la propiedad privada, su transmisión hereditaria y el Estado, hace alrededor de 5 mil años. Hemos vivido, desde entonces, la experiencia y nefastas consecuencias del imperio y, bajo el sistema capitalista mundial, del imperialismo. 

No hay Estado que no haya sido producto de una concentración de la riqueza y de su correspondiente centralización del poder político, ideológico (religioso), civil y militar. La propiedad de ciertos territorios, su explotación y traslado vía........

© La Jornada