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EH Bildu y el imperialismo

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06.08.2026

No importa lo que el soberanismo reformista crea subjetivamente sobre lo que hace, sino que lo decisivo es saber a quién beneficia objetivamente lo que hace. Hace años que EH Bildu abandonó el marxismo como método y como brújula, «modernización» que veía imprescindible para crecer en votos de centro perdiendo algunos de izquierda. Pero lo que ahora nos interesa es que aquel aggiornamento exigía a la fuerza el abandono del concepto de imperialismo, sin el cual no solo no se entiende nada de nada de lo que sucede en el mundo, sino que facilita e impulsa el giro al hueco democraticismo verbal que camufla las atrocidades imperialistas.

EH Bildu se creó como partido socialdemócrata en 2014, integrando fuerzas de centro, reformistas a secas y pequeño-burguesas, ninguna de las cuales se había caracterizado por su lucha antiimperialista, incluso había destacados miembros pro-israelitas. En ese 2014 la OTAN dio el golpe de Estado nazi en Ucrania con los aplausos de la Unión Europea (UE). Los ucronazis otanistas se lanzaron contra las Repúblicas Populares del Donbass que defendían su independencia nacional. Los ucronazis asesinaron a más de 14.000 personas por defender sus derechos nacionales y su identidad rusa. Internacionalistas vascos salieron en defensa de las Repúblicas mientras EH Bildu no movilizaba a sus bases en defensa de ese derecho fundamental.

Rusia llevaba tiempo advirtiendo a la OTAN que no siguiera preparando la guerra contra ella desde Ucrania. A comienzos de 2022 intervino en defensa de la población de las Repúblicas del Donbass con cuatro exigencias: desnazificar y desmilitarizar Ucrania, respetar la autodeterminación del Donbass, impedir la entrada de Ucrania en la OTAN y crear un sistema democrático internacional de resolución de conflictos. EH Bildu y el euroimperialismo llamaron a esto «invasión» rusa de Ucrania.

La propuesta de EH Bildu y de otros sectores de que no se enviaran armas a la OTAN y que se acabase la «invasión» mediante un proceso negociador era lógica desde la perspectiva pacifista convencida de que la UE es democrática y que no existe ya eso que llamaban «imperialismo». Pero era una propuesta que desarmaba teórica y políticamente a los pueblos de Europa al reforzar la creencia infundada en el mito europeísta. En vez de exigir que se avanzase en las cuatro peticiones rusas, que se denunciara al ucronazismo y que se desmantelara la OTAN, EH Bildu se ha unido a otras fuerzas como PNV, PSE, PP y Podemos en favor de una «paz justa» para Ucrania, como el pasado 12 de febrero de 2025 en Bilbo.

A comienzos de 2025 era ya claro que la OTAN y el ucronazismo habían perdido la guerra, que la Ucrania de Zalenski era una dictadura criminal, corrupta y podrida en su esencia, sostenida por los intereses de Gran Bretaña, EEUU, Alemania, Estado francés, etc. ¿Qué función tenía entonces pedir una «paz justa» en ese momento? Solo hay una respuesta: intentar salvar lo poco que quedaba de un régimen putrefacto para obtener siquiera unos pocos beneficios que compensen la impresionante masa de dinero público y privado gastado por UE, EEUU y otras potencias.

Ahora, hoy mismo, el fracaso estruendoso del reformismo en todas su formas desde 2022 es agravado por otras tres derrotas posteriores: Palestina, Irán y la actual guerra mundial. Veamos. El pueblo palestino de Gaza se insurreccionó el 7 de octubre de 2023 ejerciendo su derecho a la rebelión, a la reconstitución de Palestina como un Estado unido «desde el río hasta el mar», soberano y democrático, integrador de todas las........

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