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Fidel y el marxismo de Nuestra América

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15.08.2026

A propósito de la «Segunda Declaración de La Habana»¿Qué hacer ante los que quieren, a fuerza de privaciones, a fuerza de agresiones y a fuerza de bloqueos, rendir a la patria? ¿Qué hay que hacer? [...] ¿Quién se asusta del imperialismo? Y ante las amenazas y las maniobras de los imperialistas, ¿qué hacemos? ¡Nos reímos de los imperialistas!Fidel Castro (La Habana, Plaza de la Revolución, 4 de febrero de 1962)

La Segunda Declaración de La Habana tendrá una importancia grande en el desarrollo de los movimientos revolucionarios en América. Es un documento que llamará a las masas a la lucha, es así, guardando el respeto que se debe guardar a los grandes documentos, es como un «Manifiesto Comunista» de este Continente y en ésta época. Está basada en nuestra realidad y en el análisis marxista de toda la realidad de América.Ernesto Che Guevara [Discurso del Che Guevara, 18 de mayo de 1962]

El marxismo latinoamericano y el obstáculo del eurocentrismo

Una de las formas convencionales en que el eurocentrismo inundó e intentó ahogar la cultura rebelde, es el criterio para analizar el pensamiento teórico-crítico.

En el terreno de la filosofía, las únicas con "dignidad ontológica" y derecho a existir habrían sido la griega antigua y la alemana moderna. Todo el resto de culturas y civilizaciones sólo balbucearían "moralejas" deshilachadas, folclore popular cargado de magia, relatos míticos o refranes del sentido común, en el mejor de los casos. Pero "la filosofía verdadera", "la filosofía auténtica" hablaría exclusivamente... ¡griego o alemán!

En las ciencias sociales, si no hay datos y estadísticas, encuestas cuantitativas y un culto pitagórico y fetichista del número, no habría ciencia alguna. La única sociología "científica" admitida y tolerada sería la que sigue al pie de la letra los métodos de la escuela funcionalista estadounidense.

En la galaxia expansiva de la etnología, las prácticas económicas y las formaciones culturales, las sociedades se dividirían tajantemente entre modernas y "atrasadas", industriales/postindustriales y "sociedades folk", desarrolladas y dependientes, occidentales y aquellas otras pertenecientes a... "oscuros rincones del mundo".

Un esquematismo brutal, reduccionista, lineal y simplificador al extremo. Supuestamente legitimado y abonado --en el campo académico de nuestros tiempos-- con una pila interminable de papers producidos en serie, como chorizos y salchichas, que no aportan absolutamente nada significativo ni relevante. Esas formas rudimentarias de "clasificar" los saberes y las producciones teóricas y culturales, han sido convertidas con forceps en mainstream desde hace aproximadamente medio siglo, a través de las normas serializadas que impuso en el mundillo universitario una institución tan académica como... ¡el Banco Mundial! Si no fuera dolorosamente cierto, sería un chiste de muy mal gusto.

Quizás por eso el estudio riguroso del marxismo latinoamericano suele quedar sistemáticamente fuera de la economía, de la sociología, de la filosofía, de la antropología, de la historia de la cultura y de la mayoría de las ciencias sociales.

La polifonía de Marx en Nuestra América

A contramano de dicho canon arbitrario, caprichoso e ideológicamente interesado, las producciones teóricas y culturales del marxismo nuestroamericano se han expresado y se condensan en múltiples formatos.

No casualmente Antonio Gramsci había planteado en sus Cuadernos de la cárcel una tesis metodológica según la cual toda concepción del mundo (y el marxismo latinoamericano sin duda forma parte de una de las principales de nuestra época) se expresa en múltiples formas y dimensiones: en textos escritos de alcance teórico (por ejemplo la filosofía), en producciones científicas y documentos políticos, pero también en las formas del lenguaje de la vida cotidiana, en los saberes ligados al sentido común popular, en prácticas religiosas, etc[1].

Si adoptamos este enfoque metodológico del historicismo gramsciano, el prisma socio cultural nos muestra otra palestra de colores en lo que atañe al marxismo de Nuestra América.

A la primera generación de marxistas de nuestro continente le tocó el ejercicio de la traducción. De origen mayormente inmigrante y de cultura formada en instituciones como sindicatos y partidos, los primeros difusores del marxismo en Nuestra América se limitaron a traducir a nuestras lenguas los textos más conocidos de Marx y Engels. Por ejemplo, en México se destaca Pablo Zierold, en Argentina Juan B. Justo o el inmigrante de origen alemán, el ingeniero German Avé-Lallemant. En el país azteca-maya se traduce en 1870 El Manifiesto Comunista, mientras Juan B. Justo traduce en 1898 el primer tomo de El Capital al castellano[2].

Libros escritos por exponentes y militantes locales, revistas, periódicos y materiales de formación política van ampliando ese primer estadio de expansión cultural. A medida que avanza el marxismo los formatos de esta concepción del mundo se van ampliando. Incluyen también obras de teatro, murales y pinturas, canciones, poesía, literatura, etc. Aunque muchas de las principales antologías sobre el marxismo en nuestro continente se restringen exclusivamente a documentos programáticos[3], en realidad sus formas de expresión han sido mucho más amplias[4].

Por ejemplo, numerosos discursos y conferencias orales, transcritas en forma impresa, comienzan a conformar una densa cultura rebelde, nacionalista revolucionaria, socialista y comunista que se nutre del marxismo. Entre muchos otros, son célebres los discursos y conferencias transcritas de José Ingenieros saludando desde el río de La Plata el triunfo de la revolución bolchevique en Rusia, encabezada en octubre de 1917 por Lenin[5].

También merecen destacarse distintas actas de Congresos Internacionales. Por ejemplo la Conferencia Comunista Sudamericana de 1929 [realizada en Buenos Aires, aunque en la transcripción de imprenta se puso "Montevideo" para despistar a la policía], la Conferencia Tricontinental de 1966 y la Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad de 1967 [ambas en La Habana], entre muchas otras.

A las primeras traducciones, luego a los libros, folletos, canciones, y discursos transcritos en Actas, más tarde se agregaron películas que complementaban las obras de teatro, las poesías, las novelas y los murales. Los principales teóricos de la contrainsurgencia tomaron nota de todos estos formatos e intentaron realizar algunos estudios sistemáticos de los saberes marxistas en un sentido amplio (para censurarlos, reprimirlos y aniquilarlos[6]).

Si en el campo contrainsurgente Osiris Villegas fue de los más consistentes, en el espacio revolucionario, uno de los teóricos que más se destacó subrayando la variedad de formas que adquirió la cultura rebelde en el continente fue el marxista Agustín Cueva. Este último cuestionó ácidamente las antologías tradicionales y los diccionarios del marxismo latinoamericano[7].

La Segunda Declaración de La Habana

En el campo de los discursos orales, luego impresos, se destaca sin duda La Segunda Declaración de La Habana (pronunciada por Fidel Castro y proclamada en la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba (AGNPC) ante aproximadamente 1.500.000 personas en la plaza de la Revolución, el 4 de febrero de 1962).

Más allá de una experiencia política de democracia participativa, sustancial, directa y popular, que convirtió esta declaración y su votación masiva en un virtual referéndum político (ya que en las semanas siguientes fue respaldada por infinitas firmas de manera libre y voluntaria en La Habana y otras ciudades), el texto allí leído constituye uno de los documentos teóricos-políticos más importantes de toda la historia del marxismo latinoamericano[8].

De algún modo, este extenso texto-manifiesto (caracterizado por el Che Guevara como "un Manifiesto Comunista de este continente y esta época"), constituye una prolongación y continuación de las tesis que treinta y cuatro años antes habían planteado los Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana de José Carlos Mariátegui. De igual modo, su carácter analítico resulta homologable a los textos teóricos mejor elaborados del Che Guevara (como "El socialismo y el hombre en Cuba", "La planificación socialista: su significado" o el célebre "Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental").

Recorrerla y analizarla una y otra vez, desmenuzando sus tesis, nos permite sopesar su densidad teórica y su sorprendente vigencia actual, dado que fue formulada hace 64 años. ¡Más de medio siglo! Además de leerla, recomendamos también escucharla (pues el audio con el discurso leído por Fidel [114 minutos; es decir, una hora y 54 minutos] se encuentra con acceso libre y gratuito en las redes digitales).

Por supuesto que el pensamiento político y la obra teórica de Fidel (expresión de una práctica de medio siglo de lucha ininterrumpida al frente de la Revolución Cubana) no se agotan aquí. Llega hasta el período en que se desplaza de sus cargos de poder a inicios del siglo XXI y vuelca su pensamiento en una extensísima serie de Reflexiones, así como también en larguísimas entrevistas, que abarcan varios volúmenes y tomos sumamente gruesos.

Pero este documento del 4 de febrero de 1962 constituye un parteaguas. Precisamente por aquella cuestionable metodología de análisis, íntimamente impregnada de eurocentrismo y academicismo, no se le ha otorgado suficiente atención en los estudios sistemáticos sobre la materia en cuestión. Ni siquiera por parte de "los marxistas" que se autoperciben y se presentan como especialistas.

El imperialismo monroísta y la "Alianza para el Progreso"

Desde su misma gestación, la Revolución Cubana debió enfrentar la política monroísta de los EEUU, que han manejado a todo el continente latinoamericano como su "patio trasero" desde la II Guerra Mundial (cuando le ganan la disputa al Imperio Británico). Una de las principales instituciones de las que se han servido para ello ha sido la OEA, definida por Fidel como "un ministerio de colonias yanqui"[9].

Recordemos que a fines de agosto de 1960 se realizan la quinta y sexta Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores de los Estados latinoamericanos, integrantes de la OEA. La sede fue en Costa Rica. Por dos tercios se aprobaron resoluciones contra la Revolución Cubana. Ésta respondió con la aprobación de la Primera Declaración de La Habana, votada el 2 de septiembre de 1960 en la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba (AGNPC). Ya desde esa declaración, Fidel se apoya en José Martí, cuestiona la Doctrina Monroe y condena la explotación del hombre por el hombre (incluso antes de declarar el carácter socialista de la revolución).

Para contrarrestar la creciente influencia política, económica y cultural de la Revolución Cubana, el 13 de marzo de 1961 el presidente de EEUU Kennedy anunció oficialmente la "Alianza para el Progreso"[10]. Un programa de reformas económicas y sociales capitalistas, diseñadas desde una estrategia político-militar de contrainsurgencia preventiva.

Sorprendentemente Kennedy pasó a la historia como un "liberal progresista y modernizador", imagen mediática y símbolo cultural del winner estadounidense. Su imagen de marketing político fue trabajada con mucha precisión. En eso fue un precursor de otros ejemplos más recientes de la ingeniería electoral. Por ejemplo, se explotó con fines políticos su supuesto affaire con la sex simbol de la época Marilyn Monroe, como sinónimo de "macho ganador" e ícono de la cultura pop.

Pero detrás de esa puesta en escena trabajada con mucha sofisticación, fue un lobo con piel de oveja, que promovió un programa contrainsurgente a escala continental, además de otorgar luz verde a la invasión de Cuba en Playa Girón (sin contar que era hijo de un padre como Joseph Kennedy, embajador estadounidense en Londres durante la segunda guerra mundial. Según un informe de 1941 de Edgar Hoover, por aquel tiempo mandamás del FBI, el padre de Kennedy "había donado grandes sumas de dinero a la causa nazi". En opinión de Joseph Kennedy, habría que haber dado rienda suelta a los nazis para aniquilar a los comunistas en el este europeo. Incluso el informe de Hoover del FBI señala que Joseph Kennedy se habría reunido con el jerarca nazi Hermann Göring en Vichy[11]).

El proyecto estadounidense de reformas contrainsurgentes de la Alianza para el Progreso se intentó implementarse en su patio trasero, nuevamente a través de la OEA. Para eso tuvo lugar una Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES), organismo colateral de la OEA, en Punta del Este (Uruguay), en la segunda semana de agosto de 1961. Allí EEUU intentó arrastrar a todos los países latinoamericanos hacia la Alianza para el Progreso, para aislar y neutralizar el ejemplo de la Revolución Cubana.

La delegación cubana fue encabezada por el Che Guevara, quien cuestionó duramente la estrategia monroísta estadounidense y desarmó una por una las falacias de la teoría de la modernización por etapas del crecimiento económico (en gran parte inspirada en las teorías del economista W.W.Rostow [ex agente de la inteligencia norteamericana: OSS-Office of Strategic Services, antecesor de la CIA]) en la que se basaba la Alianza para el Progreso[12].

No casualmente, la intervención del Che Guevara (8 de agosto de 1961) comienza apelando al pensamiento antiimperialista del cubano José Martí y del uruguayo José Enrique Rodó (ambos críticos de EEUU), dos exponentes fundacionales del modernismo de Nuestra América.

No conforme con promover las reformas de contrainsurgencia preventiva de la Alianza para el Progreso en el terreno económico, con el claro objetivo de prevenir e impedir el surgimiento de "nuevas Cubas", EEUU vuelve a apelar a la OEA. Convoca entonces a la Octava Reunión de Consultas de Ministros de Relaciones Exteriores en Montevideo, Uruguay, celebrada a fines de enero de 1962. Allí dos tercios --los más sumisos y obedientes-- de los 21 Estados reunidos deciden "suspender" la participación de Cuba en la OEA, en la Junta Interamericana de Defensa (JID) y en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El 25 de enero de 1962 Cuba es expulsada de la OEA por el gobierno de EEUU y sus títeres, a excepción de México. En asamblea en la plaza de la revolución Fidel responde con la Segunda Declaración de La Habana, Manifiesto que lee la historia de América Latina --con la dominación del colonialismo español y el imperialismo yanqui-- desde la perspectiva de la clase trabajadora y los pueblos sometidos: "los mayoritarios en todos los aspectos, los que acumulan con su trabajo las riquezas, crean los valores, hacen andar las ruedas de la historia, y que ahora despiertan del largo sueño embrutecedor a que los sometieron".

Por lo tanto, resulta una falacia histórica, completamente insostenible, postular que la Revolución Cubana "se aisló" de América Latina por razones ideológicas al haber caído en "el abrazo comunista" de la Unión Soviética y de China. Lo que sucedió en realidad, es que EEUU pretendió aislar a Cuba, suspendiéndola primero y luego expulsándola (con la notoria excepción de México) de la mayoría de las instancias internacionales a escala continental, mediante la complicidad de sus peones periféricos y satélites regionales[13].

Según documentos secretos de EEUU, recientemente desclasificados, el objetivo político directo de todas esas operaciones seudo diplomáticas realizadas a través de la cobertura de la OEA era "derrocar a Fidel Castro" (sic), es decir, descabezar el principal liderazgo de la Revolución Cubana[14].

Hasta el día de hoy, la prensa capitalista suele describir el aislamiento, la suspensión y la expulsión de Cuba de la OEA por iniciativa de EEUU como si fuera el hecho más "normal" del mundo[15].

Las lecturas, el estudio y la formación marxista de Fidel

Como es bien conocido, en sus años de juventud Fidel Castro estudió Derecho en la Universidad de La Habana, siendo además militante y dirigente estudiantil cubano y latinoamericano. En ese carácter visitó, junto a Alfredo Guevara, Colombia, coincidiendo con la insurrección popular conocida como "El bogotazo" en 1948.

En paralelo a su carrera universitaria formal, Fidel fue siempre un autodidacta. Un lector empedernido. Jamás se limitó a la literatura........

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