La ecología de la desposesión: el «sionismo verde» como instrumento de limpieza étnica
[Foto: La granja palestina en Wadi Qana, localidad «declarada reserva natural».]
A finales de abril del año pasado funcionarios israelíes dejaron tres notificaciones a Bassem Mansour, un agricultor de la comunidad palestina de Deir Istiya, en el norte de la Cisjordania ocupada, informándole de que tres de sus huertos de cítricos invadían los límites de Wadi Qana, una reserva natural protegida.
Estas notificaciones ordenaban a Mansour arrancar inmediatamente sus árboles jóvenes, bajo amenaza de "arresto, enjuiciamiento y sanciones". Mansour, al igual que otros muchos agricultores palestinos de la zona, se vio obligado a arrancar sus árboles. Seis meses después, a pocos kilómetros de los huertos de cítricos de Mansour, el asentamiento israelí de El Matan celebró su integración formal como barrio dentro del asentamiento más grande de Karnei Shomron. Cuando el asentamiento se estableció en el año 2000 se encontraba dentro de los límites de la reserva, en violación de la ley israelí. Sin embargo, en 2014 el gobierno israelí modificó discretamente los límites de Wadi Qana para excluir la parcela de 10 hectáreas donde se ubica el asentamiento. Y aunque El Matan vierte regularmente aguas residuales sin tratar en el valle protegido que se encuentra debajo, la ministra israelí de Protección Ambiental, Idit Silman, asistió a la ceremonia de integración, durante la cual destacó la importancia de esta medida para la expansión judía en la zona. "Nuestra presencia sobre el terreno (...) determinará la seguridad de todo el Estado de Israel", declaró en el acto.
El uso que hace el régimen israelí de las tierras protegidas es un elemento de lo que a menudo se denomina sionismo verde o ecológico, que postula que la protección del medioambiente es esencial para mantener el carácter judío del territorio. En teoría, el objetivo de las reservas naturales israelíes es proteger la flora y fauna autóctonas, tanto dentro de las fronteras de 1948 como en la Cisjordania ocupada. Tras un decreto militar de 1970 que otorgaba al Ejército la autoridad para reservar tierras en Cisjordania para la creación de parques o la conservación de la naturaleza, el Ejército encomendó a la Autoridad de los parques y la naturaleza de Israel (INPA), un organismo gubernamental dependiente del Ministerio de Protección Ambiental, la administración de los parques en el Área C [bajo control total israelí, según lo definido en los Acuerdos de Oslo], que constituye la mayor parte de Cisjordania. La misión oficial de la INPA es "preservar y gestionar el carácter distintivo de los paisajes típicos de todo el país, en interés de todos los habitantes", e Israel ha ampliado los límites de más de una docena de reservas en Cisjordania en los últimos cinco años, incluyendo Wadi Qana, en aras de este objetivo declarado.
El sionismo verde permite así al Estado de Israel ocultar su ocupación del territorio y la limpieza étnica de los palestinos tras el discurso progresista del ecologismo, destacando las iniciativas de plantación de árboles y las reservas naturales como prueba del papel indispensable de Israel como guardián de la tierra. Expertos y organizaciones palestinas de derechos humanos sostienen desde hace tiempo que estas "medidas de protección" ambiental son simplemente un pretexto para justificar la expulsión de los palestinos y palestinas de sus hogares, mientras se permite la proliferación de asentamientos israelíes ilegales. Wadi Qana, por........
