Sobre la frágil tregua armada y la derrota simbólica de Trump frente a Irán
El martes 7 de abril de 2026 pasará a la historia como un día negro para Trump. Por la mañana, desde la Casa Blanca, con su insensible y caótico estilo de negociación que lleva la marca de un gangster despiadado acostumbrado a salirse con la suya mediante la coacción y la imprevisibilidad, pero que ahora no está consiguiendo lo que quiere, Trump amenazó con la destrucción masiva de Irán si no cedía a su ultimátum postrero. Dijo: "Toda una civilización morirá esta noche, para no volver más".
La advertencia, que de consumarse constituiría un crimen de guerra según el fenecido derecho internacional, fue publicada con total naturalidad en la red de su propiedad, 'Truth Social', junto a anuncios de bolígrafos con forma de bala, sombreros patrióticos y una cena de gala en Mar-a-Lago. Y agregaba: "Ahora que tenemos un Cambio de Régimen Total y Completo [en Irán], en el que prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, quizá pueda ocurrir algo revolucionariamente maravilloso, QUIÉN SABE. Lo averiguaremos esta noche, uno de los momentos más importantes de la larga y compleja historia del mundo".
El mensaje, según consignó Katie Rogers, corresponsal del New York Times en Washington, se difundía dos días después de que Trump conmemorara el Domingo de Pascua pidiendo a los iraníes que pusieran fin a su bloqueo del estrecho de Ormuz: "Abran el puto estrecho, locos bastardos, o vivirán en el Infierno -- SOLO VEAN. Alabado sea Alá", escribió. En la mente del presidente y de sus asesores, el ultimátum pretendía poner fin a un conflicto autoinfligido y persuadir a Teherán para que abriera el estratégico estrecho.
Pero el martes por la noche todo cambió. Trump volvió al modo diplomático como simulación, canceló la "destrucción de la civilización" persa y anunció que había aceptado una propuesta mediadora de Pakistán, que exigía un alto al fuego de "doble vía" de dos semanas y el reinicio de negociaciones. Después de 39 días de haber desatado junto con el régimen sionista de Israel una guerra de agresión, traicionera e ilegal, fue, tácitamente, el reconocimiento de que había sufrido una enorme derrota estratégica.
Aunque como buen productor de telerrealidad, Trump dijo que EEUU había alcanzado y superado todos los objetivos militares en Irán y veía viable un acuerdo de paz, la tregua armada lo exhibe en su locura enfermiza, sociopática, de amenazar, asesinar, destruir, masacrar, sin pensar en lo que viene después de una guerra fracasada. Trump condicionó el alto al fuego a la "apertura completa, inmediata y segura" del estrecho de Ormuz y confirmó la recepción de una propuesta iraní de 10 puntos.
Por su parte, Irán aseveró que la aceptación de sus condiciones para una tregua de dos semanas significó para Washington y Tel Aviv "una derrota innegable, histórica y aplastante". Según las autoridades de Teherán, a pesar de desplegar una fuerza abrumadora, EEUU e Israel se vieron obligados a aceptar su propuesta, que incluye: un compromiso fundamental de no agresión; el mantenimiento del control iraní sobre el estrecho de Ormuz; la aceptación del enriquecimiento de uranio; el levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias, y el fin de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Junta de Gobernadores de la AIEA; el pago de compensaciones a Irán; la retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de la región y el fin de la guerra en todos los frentes, incluido el de la resistencia islámica en el Líbano.
El Consejo Superior de Seguridad Nacional de Irán, indicó que siguiendo las recomendaciones del nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtabá Jameneí, se había decidido celebrar negociaciones con EEUU en Islamabad (capital de Pakistán) para ultimar los detalles, de manera que en un plazo máximo de 15 días, "una vez finalizada la victoria de Irán en el campo de batalla, esta pueda consolidarse también en las negociaciones políticas". No obstante, advirtió: "Tenemos el dedo en el gatillo y, en cuanto el enemigo cometa el más mínimo error, responderemos con toda nuestra fuerza».
Claves de una derrota estratégica
Si bien las negociaciones que comenzaron el viernes 10 en Islamabad no significaron el fin de la guerra no declarada por Washington y Tel Aviv contra Irán, cabe consignar que Trump y el sionista Benjamín Netanyahu no lograron ninguno de sus objetivos declarados. Cometiendo traición y perfidia, lanzaron la guerra de agresión el 28 de febrero en medio de conversaciones nucleares indirectas entre Teherán y Washington. El objetivo inicial de Trump y su compinche israelí era la fantasía de un cambio de régimen en Irán. Por eso, la primera oleada de ataques se dirigió específicamente contra el líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, quien fue asesinado junto con varios altos mandos militares. Las oleadas posteriores se dirigieron contra jefes castrenses y altos funcionarios iraníes.
Sin embargo, el sistema de la República Islámica, que ha sobrevivido a casi cinco décadas de complots y conspiraciones, y cuya estructura institucional no se sustenta en un solo individuo, no sólo no colapsó sino que, esgrimiendo la legítima defensa según las normas del derecho internacional, contraatacó, infligiendo graves daños a sus enemigos y a las monarquías del Golfo Pérsico aliadas de EEUU e Israel, que hospedaban las ahora destruidas bases militares del Pentágono en Medio Oriente.
Otro de los objetivos de Trump y Netanyahu era el programa nuclear iraní, definido como una amenaza existencial por el régimen expansionista de apartheid de Israel, una potencia atómica clandestina y al margen de cualquier fiscalización. Antes de la guerra del Ramadán (conflicto actual), engatusado por el aventurero Netanyahu, Trump amenazó con una acción militar para desmantelarlo, a pesar de que, tras la guerra de 12 días de junio de 2025, afirmó que el programa ya estaba "aniquilado". Su intento, ahora, de infiltrar comandos especiales y atacar las instalaciones nucleares de Isfahán fracasó estrepitosamente, ya que el Pentágono perdió varios aviones sin lograr ningún resultado. Tampoco lograron diezmar el programa de misiles balísticos iraníes, otro objetivo estratégico israelí.
Trump también estaba obsesionado con el estratégico estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo, y por el que transitan buques petroleros y gasísticos de Arabia Saudita, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Irán y Kuwait, que llevan sus productos a través del océano Índico a países como la India, China, Corea del Sur y Japón. Había prometido abrirlo por la fuerza, pero fracasó. La Armada iraní había cerrado de facto la vía marítima a los buques estadounidenses y aliados tras el inicio de la guerra no provocada. Cualquier intento de cruzar el estrecho sin el consentimiento de Irán era una receta para el desastre.
Trump lanzó varias amenazas: reabrir el estrecho o enfrentarse a ataques contra las centrales eléctricas, las plantas desalinizadoras, los puentes y otras infraestructuras críticas civiles iraníes. Los plazos se modificaron de 48 horas a cinco días, luego a diez días y finalmente a 48 horas, antes de que finalmente cediera y aceptara sentarse a negociar la propuesta de 10 puntos de Irán. Un par de horas antes de su anuncio, Trump había fracasado, también, en el Consejo de Seguridad de la ONU, gracias al veto de China y Rusia a una propuesta de resolución de Baréin, respaldada por Washington, donde no se denunciaba los ataques de Israel y EEUU a Irán y sí la aceptación de abrir el Estrecho de Ormuz por la fuerza; lo que de hecho significaba castigar a la víctima y aceptar la criminalidad del victimario.
En síntesis, los cambios constantes en los objetivos de la inútil campaña militar estadounidense/israelí, desde el primer día hasta el cuadragésimo, revelaron una asombrosa falta de estrategia y claridad.
Millonarias pérdidas del Pentágono
Más allá del fracaso estratégico, EEUU sufrió graves daños militares y económicos a causa de los ataques de represalia de la "Operación Verdadera Promesa 4" de Irán: 100 ataques en 40 días. Según informes especializados, solo durante la primera semana, los ataques de represalia iraníes costaron a los contribuyentes estadounidenses........
