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Blas Infante y la experiencia histórica como una nación oprimida

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20.04.2026

Este año 2026 se cumplen 90 años del asesinato de Blas Infante a manos de los fascistas españoles, al comienzo del golpe fascista que dio origen a la llamada “Guerra Civil”, pero que no fue tal, sino el derecho legítimo de los pueblos y de los republicanos a la autodefensa armada.

Blas Infante es un personaje que siempre me ha despertado curiosidad. En Andalucía es curioso cómo todos los partidos lo reivindican, desde el PSOE hasta los independentistas de Nación Andaluza, pero es evidente que su legado no puede representar a todos aquellos que lo reclaman.

Para desentrañar esta y otras cuestiones, nada mejor que charlar con Carlos Ríos, amigo de Haize Gorriak, de Euskal Herria, independentista comunista andaluz y autor de varios libros. En el último, precisamente, abre la puerta para conocer mejor a Blas Infante.

Este año, a comienzos de agosto, se van a cumplir 90 años del asesinato de Blas Infante, pero este crimen fue uno más entre el terrible baño de sangre que sufrió tu patria, Andalucía. Federico García Lorca, miles de sindicalistas, profesores, políticos de izquierda o simplemente demócratas. ¿Podemos hablar de un auténtico genocidio contra el pueblo trabajador andaluz?

Si entendemos el termino genocidio como la eliminación sistemática y deliberada -total o parcialmente- de un grupo social, nacional, étnico…, llevando a cabo matanzas o destrucción de condiciones de vida, efectivamente, pienso que podemos hablar de genocidio. El historiador estadounidense Gabriel Jackson cuenta en La República y la Guerra Civil que la represión fascista tuvo unas características muy específicas en el caso andaluz, respondiendo a un “exterminio químico” de la población contraria al franquismo y, en general, del pueblo trabajador andaluz.

Andalucía fue una de las naciones del Estado español más castigadas por la represión. Se han documentado 30.000 víctimas mortales, hay más de 700 fosas comunes en todo el país y el número real de víctimas podría llegar a los 50.000. Un genocidio cuyo objetivo era adocenar a las clases populares andaluzas, grabando a fuego en su piel los efectos de la represión.

A ello hay que añadir la represión salvaje que sobre nuestro pueblo se aplicó antes de 1936, que arranca de la conquista castellana y que se aceleró, a partir del segundo tercio del siglo XIX, con las desamortizaciones que entregaron más tierras a burguesía y nobleza y que motivaron abundantes rebeliones locales y comarcales, la revolución cantonal andaluza de 1873, etc.

¿Por qué un libro sobre este hombre en este 90 aniversario de su asesinato, y no sobre esos otros a los que también asesinaron?

Todas las personas que fueron víctimas del fascismo merecen, qué duda cabe, nuestro reconocimiento y el estudio pertinente de sus casos. El de Blas Infante es particular porque en él cristalizan la opresión social y nacional, la alienación cultural y patriarcal de Andalucía. Su vida se caracterizó por hacer un esfuerzo constante por encontrar respuestas políticas, teóricas y prácticas a estas opresiones. Eso explica su abundante producción ensayística, literaria y periodística, así como su constante compromiso político a lo largo de toda la vida, que se sintetizó en su asesinato en la noche del 10 al 11 de agosto de 1936.

Se han escrito muchos libros sobre Blas Infante, pero pienso que era necesaria una obra que recuperara al Blas Infante revolucionario que existió, al que pretendía organizar la Revolución Andaluza (no sin ciertas dosis de utopismo libertario, en coherencia con el movimiento obrero andaluz de entonces) y hacer del pueblo trabajador la clase dirigente. Considero que ese libro no estaba escrito aún,........

© La Haine