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EEUU, aranceles e ingeniería política en Brasil

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21.07.2026

Hay una paradoja que atraviesa por completo la nueva ofensiva arancelaria de EEUU contra Brasil. Washington decidió castigar comercialmente a un país con el que no pierde, sino que gana. La contradicción desaparece cuando se abandona la contabilidad comercial y se observa la geoeconomía. El arancel adicional del 25%, que entrará en vigor el 22 de julio, no está diseñado principalmente para equilibrar importaciones y exportaciones.

Funciona como una herramienta de coerción, encarece la autonomía regulatoria brasileña, altera los incentivos de sus élites económicas y coloca un costo visible sobre las decisiones de un gobierno que Washington considera demasiado independiente. El comercio es el instrumento; la disciplina política, tecnológica y estratégica es el objetivo.

Eso no significa que Washington dicte el resultado electoral, pero sí que intenta influir en el clima de competencia. El arancel opera como un mensaje a empresarios, exportadores y élites políticas: el costo de sostener ciertas líneas de autonomía puede subir si Brasil no se alinea con la arquitectura preferida por EEUU.

Críticos estadounidenses y brasileños coinciden en que el superávit comercial histórico de EEUU hace aún más llamativo el castigo. ¿Por qué castigar a un socio con el que se gana? La respuesta yace en capas más profundas: control de cadenas de suministro, acceso a recursos estratégicos y, sobre todo, el temor a un Brasil que se atreve a construir infraestructuras de soberanía sin pedir permiso. Aquí entra el verdadero dolor de cabeza para las élites financieras estadounidenses: el PIX.

Según datos oficiales, EEUU acumuló un superávit comercial de bienes con Brasil de US $14.400 millones solo en el último año (un aumento del 112,8% respecto al año anterior). En los últimos 15 años, el superávit acumulado de EEUU con Brasil alcanza los US$ 424.500 millones.

La narrativa oficial habla de proteger al trabajador estadounidense, pero los pasillos de Washington y los despachos de la Oficina del Representante Comercial de los EEUU (USTR) revelan una verdad mucho más oscura: se trata de castigar la autonomía estratégica de un país que se atrevió a construir infraestructuras de poder al margen del oligopolio financiero de Wall Street y Silicon Valley.

Para comprender la magnitud de esta agresión, es imperativo mirar más allá del acero y la soja, y dirigir la mirada hacia el campo de batalla más sensible y sofisticado de esta disputa: el sistema PIX, que no es solo un sistema de pagos instantáneos, sino una pieza maestra de ingeniería financiera pública que, desde su lanzamiento en 2020, ha transformado radicalmente el mercado interno brasileño.

Desarrollado por el Banco Central de Brasil (BCB), permite transferencias gratuitas o de costo mínimo las 24 horas, sin intermediarios costosos. Hoy procesa miles de millones de transacciones mensuales, abarcando desde el pago del verdulero hasta grandes operaciones empresariales. Su adopción masiva --casi 200 millones de usuarios-- ha democratizado las finanzas,........

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