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El capitalismo es un sistema inflamable

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17.06.2026

[Incendio en la Torre Grenfell, de Londres, en junio de 2017.]

Incendios: una crítica ecosocial del capitalismo inflamable (Verso Libros, 2025) analiza la naturaleza del capitalismo a través de las llamas. Mediante un análisis ecomarxista de tres incendios ubicados en Portugal, Perú y Reino Unido en junio de 2017, el escritor y cineasta Alejandro Pedregal reconstruye los estratos eco-sociohistóricos que subyacen al presente que habitamos. Como diría John Bellamy Foster, quien prologa el libro, Pedregal muestra cómo el desastre se acumula en el interior de ecosistemas organizados en torno a las demandas reproductivas del capital, en los materiales de la arquitectura clasista que da forma a las ciudades, y en las condiciones de producción que queman, literal y simbólicamente, a los trabajadores.

El autor, Investigador del Consejo de Investigación de Finlandia en el Departamento de Cine de la Universidad Aalto, explica las decisiones y los referentes que subyacen a esta obra de materialismo ecológico, una introducción a la ecología anticapitalista y antimperialista que impugna los sesgos eurocéntricos de la ecología política contemporánea.

La materialidad del fuego en tu obra es algo más que una metáfora. Se parece más a una forma de abordar la estructura metafísica del capitalismo. David Harvey elige el agua para ilustrar la naturaleza del capitalismo. En Incendios es el fuego. ¿Crees que ambas decisiones llevan a críticas distintas del capitalismo?

La metáfora de David Harvey es muy sugerente. Harvey utiliza el agua para explicar los ciclos del capital --sus fases de circulación, acumulación y crisis-- comparándolos con los cambios de estado del agua. Es una imagen pedagógicamente eficaz que permite visualizar cómo el capital fluye, se estanca o cambia de forma según las condiciones del sistema. Mi elección del fuego respondía a otra preocupación. El agua suele asociarse simbólicamente con el origen y el sostenimiento de la vida, mientras que el fuego aparece en nuestro imaginario como un elemento más ambivalente, capaz tanto de crear como de destruir.

En un planeta en llamas, cada vez más marcado por incendios, guerras y la acumulación de crisis ecosociales, el fuego permite captar esa dimensión ambigua. Es una fuerza cuya capacidad destructiva se ve acentuada bajo la lógica del capital, pero que también ha sido históricamente una herramienta central para la vida humana, desde la organización milenaria de los ecosistemas en muchas culturas indígenas hasta la revolución culinaria que transformó la evolución de nuestra especie.

En ese sentido, la metáfora del fuego me interesa menos por su dimensión técnica que por su capacidad histórica y simbólica. Mientras Harvey se centra en los ciclos del capital --producción, circulación y acumulación--, mi libro intenta mirar el capitalismo desde una perspectiva histórica más amplia, ligada a los ciclos de formación y expansión del sistema-mundo capitalista y a las transformaciones ecosociales que este ha provocado. El fuego aparece así como una imagen que condensa procesos históricos de desposesión, explotación, reorganización territorial y crisis ecológica.

La diferencia más profunda con Harvey, sin embargo, quizá no tenga tanto que ver con la metáfora del agua como con la posición que él mantiene respecto al imperialismo. Harvey ha tendido a cuestionar recientemente la utilidad de esta categoría analítica, mientras que para mí sigue siendo fundamental. Autores como John Smith o los Patnaik han mostrado con claridad los límites de esa posición, señalando que el capitalismo contemporáneo sigue estructurándose a través de relaciones jerárquicas entre centro y periferia que no pueden entenderse sin el concepto de imperialismo.

Desde mi perspectiva, el imperialismo no es una categoría meramente (geo)política o moral, sino científica: describe el modo en que el capital organiza la vida social a escala mundial. Como tal, configura el espacio, rige las temporalidades sociales y distribuye el trabajo, los recursos y los costes ecológicos a escala planetaria. Los incendios que trato en el libro, como las crisis ecológicas o las catástrofes sociales, adquieren así su pleno significado histórico.

La lectura parece que parte de una escena para luego hacer zoom back, retrotrayéndose hacia los orígenes históricos y ambientales de la catástrofe ecosocial que analizas. Parece que el libro estuviese escrito desde un gigantesco plano nadir, que mira al presente desde abajo. ¿En qué medida ha condicionado tu experiencia como documentalista la construcción de este libro?

Seguramente bastante, aunque no estoy seguro de haber sido plenamente consciente de ello durante el proceso de escritura. De hecho, el proyecto nació con una vocación audiovisual. Lo concebía inicialmente más como un proyecto documental que como un libro. Con el tiempo, el impulso fue transformándose de manera bastante orgánica, en paralelo a mi propio desplazamiento hacia la investigación académica y la escritura. El proyecto fue encontrando su forma definitiva en la........

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