La guerra contra Irán marca el reinicio de la geopolítica mundial
Aparentemente, cada día surgen nuevas afirmaciones, difundidas con gran expectación, de que un "acuerdo" entre EEUU e Irán solo espera una firma. Como ocurre con frecuencia, los mediadores (paquistaníes y cataríes) esperan gestionar a ambas partes diciéndole a cada una que la otra está al borde de aceptar un acuerdo cuando en realidad no es así, especialmente en un clima de desconfianza total. Mediante este método, los mediadores esperan impulsar las negociaciones hacia un acuerdo definitivo. Es una táctica conocida, pero que a menudo termina generando confusión y desconfianza, en lugar del arreglo esperado.
El "plan", en esta etapa, tiene únicamente dos pilares centrales: la reapertura por parte de Irán del estrecho de Ormuz (en los términos de Irán) a cambio del levantamiento del bloqueo naval estadounidense y, en una fecha posterior, un entendimiento según el cual la dilución del uranio iraní enriquecido al 60 % sería abordada tras el fin de las sanciones y otras exigencias iraníes.
Decir que el diablo está en los detalles sería la subestimación del año. Irán entiende que los titulares de Trump sobre un "acuerdo inminente" tienen dos objetivos principales. En primer lugar, mantener al alza el mercado bursátil estadounidense y los futuros del petróleo muy por debajo del precio de entrega del petróleo físico. En segundo lugar, ocultar que Trump podría estar buscando una forma plausible de poner fin a la guerra mediante un acuerdo rápido e incompleto (antes de las elecciones de octubre) que, con toda probabilidad, estaría en gran medida en los términos de Irán.
Todas las demás cuestiones, incluido el detalle crucial de cualquier acuerdo nuclear, quedarían aplazadas.
Trump quiere obtener de Irán una concesión inicial que pueda presentar como una victoria visible y que además agrade a los mercados. Pero Irán no va a intercambiar su capacidad de disuasión militar, ni mucho menos la supremacía estratégica que alcanzó durante la guerra, ni tampoco el estrecho de Ormuz, a cambio de vagas garantías ofrecidas por los mediadores. Irán no confía en EEUU en absoluto.
Ali Akbar Velayati, asesor principal del Líder Supremo de Irán, observa:
"La historia demuestra que todos los que llegaron buscando dominación, desde Alejandro Magno hasta Gengis Kan y Trump, terminaron disolviéndose en el corazón de la antigua civilización iraní. Esta vez, la línea roja de Irán es clara: los documentos y las firmas por sí solos no constituyen ninguna garantía. El garante tangible de la supervivencia del acuerdo es el estrecho de Ormuz". "Porque la geografía no miente y es el juez definitivo de todo pacto escrito sobre papel".
"La historia demuestra que todos los que llegaron buscando dominación, desde Alejandro Magno hasta Gengis Kan y Trump, terminaron disolviéndose en el corazón de la antigua civilización iraní. Esta vez, la línea roja de Irán es clara: los documentos y las firmas por sí solos no constituyen ninguna garantía. El garante tangible de la supervivencia del acuerdo es el estrecho de Ormuz".
"Porque la geografía no miente y es el juez definitivo de todo pacto escrito sobre papel".
Naturalmente, los atacantes están desesperados por evitar otra ronda de guerra. Sin embargo, Irán exige detalles concretos. Ese es el dilema de Trump. Quiere una victoria rápida, pero la mera insinuación de........
