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TV3 ya blanquea el niqab

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24.02.2026

En TV3 han empezado a blanquear el niqab. Fue en el Telenoticias noche del pasado domingo. Ni que decir tiene que la presentadora, Raquel Sans, comenzó ligando el asunto con el partido de Abascal. «Esta semana, VOX ha intentado llevar al Congreso, con el apoyo del PP, la prohibición del burka y el nicab en los espacios públicos», recordó a pesar de que la votación había sido el martes, cinco días antes. Era un tema de relleno. Ideal para el fin de semana. A continuación, explicó que «buena parte de la comunidad musulmana rechaza, aquí en Cataluña, participar en un debate que consideran interesado». La cuestión, para la cadena pública, no es si hay velos integrales, sino el debate «interesado».

Como siempre, los de TV3 ni siquiera han sido capaces de ir, por ejemplo, al barrio barcelonés del Raval. A apenas 16 kilómetros de los estudios de Sant Joan Despí, donde con toda probabilidad habrían encontrado alguno. Podrían haber preguntado a la mujer en cuestión, si se dejaba, qué se siente. Luego hablaron con Aya, nacida en Figueras (Gerona), que, a los 12 años, decidió ponerse el hiyab. El hiyab es un paso más allá del velo. En realidad, fíjense que cada vez hay más hiyabs y menos pañuelos. Una voz en off explicaba que «cubre los cabellos, las orejas y el cuello», es decir, que sólo deja ver el rostro ovalado de la cara.

La entrevistada, en un perfecto catalán, relató que viene de una familia musulmana, que su madre también lo lleva y que se «enamoró » del hiyab: «Me fascinaba todo lo que representaba». Ahora está estudiando atención socio-sanitaria y no descarta ponerse velo integral en un futuro. «Me he planteado ponerme el niqab quizá después de casarme», reconoció sin ambages. O sea que imagínenla trabajando en un hospital. A los pacientes les dará un yuyu cuando la vean.

«Lo tengo muy claro: si en mi trabajo me piden que me saque el hiyab, el niqab o lo que lleve en aquel momento (¿el burka?), no me lo sacaría», afirmó después. No sé si ya se inclina por el incumplimiento de la ley —en caso de ser un día aprobada— o cambiar de trabajo. «Ya es parte de mi personalidad, de mi forma de vida y para mí sería como estar desnuda totalmente», insistió.

Después entrevistaron a Salma, que presentaron como «creyente y practicante». Iba sin velo aunque, eso sí, con pañuelo palestino. Nacida en La Bisbal de l’Empordà, también en las comarcas de Gerona, opinó que la polémica era para «desviar la atención». Sin embargo, aprovechó para denunciar que, en su opinión, «aquí hay una islamofobia y un racismo muy descarado, como estamos viendo».

TV3 terminó la crónica reivindicando el derecho a decidir de estas mujeres «sin presiones». Ahora que vayan a una mezquita y pregunten al imán correspondiente si a sus «feligresas», que ni siquiera pueden entrar en el recinto, las dejaría ir sin velo por la calle.

Hace años, un concejal precisamente de La Bisbal de l’Empordà me explicó que, en una localidad cercana, cuando un imán se topaba con una mujer en la calle, la hacía bajar de la acera. Hay que decir, en todo caso, que TV3 había calentado el ambiente con otro reportaje. En este caso, a partir de los presuntos insultos del jugador italiano Gianluca Prestianni a Vinicius durante el partido Benfica-Real Madrid de Champions. «El racismo no sólo golpea la primera división, sino que también es muy presente en las ligas inferiores», volvió a advertir Raquel Sans. Enseguida explicó que el Europa, un club histórico de Gràcia, y el sindicato de manteros han sacado a la venta una camiseta que defiende el «fútbol libre de racismo».

Yo también estoy contra el racismo, por supuesto. Aunque no es sólo blanco. Pregunten si no a los subsaharianos que intentan llegar a la Península cómo les tratan los magrebíes cuando cruzan por Marruecos. La televisión autonómica explicó que el citado club y el colectivo «top manta» se han unido para hacer una camiseta con el lema «fútbol antirracista».

El portavoz de la cooperativa, Aziz Faye, alegó que «el futbol ha de ser antirracista o acaba siendo cómplice» y que «en nuestros campos no hay lugar para el racismo». Desde el Sindicato de Manteros, explicaron, que «hace años que luchan por los derechos de los migrantes y para garantizar unas condiciones laborales dignas fuera de las calles y regularizar su situación». Lo mejor es que ahora que ya no venden productos falsificados. La camiseta «realizada sin explotación laboral» vale 50 euros. Es decir, precio de mercado.

Finalmente, el portavoz de la entidad, Lamine Sarr, abogó contra «la discriminación y el racismo en todas sus formas·. El Sindicato de Manteros se fundó en el 2015. En realidad fue Ada Colau, quien lo «legalizó». Barcelona, y por extensión Cataluña, está en el «top ten» de manteros, plantaciones de marihuana, okupaciones y ahora hasta delitos sexuales. Sin relacionar una cosa con la otra.

Pero un mantero, aparte de entrar ilegalmente en el país de acogida, vende sin licencia, no paga impuestos, comercializa productos falsificados y hace competencia desleal al comercio tradicional. Ya saben ustedes lo que pienso sobre esto y sobre la «regularización» de Pedro Sánchez. A un inmigrante ilegal no habría que regularizarlo, sino expulsarlo.

Hace unos años fui a un acto de todos los sectores afectados en el teleférico de Barcelona. Estaban todos: Pimec, la Asociación de Comercio, las grandes empresas de distribución, la Confederación de Comercio, la Unión de Consumidores, Barcelona Oberta, la fundación Barcelona Comerç, el gremio de Restauración y el consejo de gremios. Nadie les hizo caso. Diez años después, ahora con Collboni de alcalde, la cosa está igual o peor. Encima los blanquean por TV3.


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