Los descartados
En su obsesión por el dinero, la sociedad de hoy trata de solucionar todos sus problemas (algunos, complejísimos y muy difíciles) exclusivamente aumentando o pidiendo a los políticos que aumenten, «las partidas presupuestarias» destinadas a ellos. Nos han acostumbrado a que creamos que el dinero lo soluciona todo, entre otras cosas porque aceptar esa máxima (falsa) conlleva olvidarnos de otras cosas que sí son determinantes: la unión, el compromiso, los principios compartidos, el esfuerzo solidario, el amor al prójimo. En la obsesión materialista, las personas somos muy poco importantes y ocupamos un lugar secundario; somos los convidados de piedra de un mundo hecho por Dios a nuestra medida, pero que nosotros hemos corrompido.
Las personas con discapacidad forman parte de ese mundo escondido y oculto, de esa realidad b, que solamente aparece en primer plano cuando algún medio tiene la genial idea de hacer un reportaje de algún caso particular llamativo. Tampoco en esos chispazos de realidad se busca realmente concienciar o apelar a la solidaridad........
