El caos como normalidad
Todos los tiranos, delincuentes y terroristas del mundo, a lo largo de los siglos, han mostrado a la humanidad una enseñanza que muy difícilmente se puede discutir: la forma de hacer definitivo un atropello puntual de la legalidad vigente es conseguir que nadie responda con la fuerza a dicho atropello. La fuerza (aunque esto produzca sofocos a más de uno) es la única forma que tiene la civilización de enfrentarse con garantías a la barbarie cuando se agotan todas las herramientas que proporciona el Derecho. Pero, como apuntábamos ya la pasada semana, Europa y Occidente han preferido ignorar esa verdad eterna y abandonarse a un buenismo culpable que nos está condenando a todos. Porque nada hay peor que mostrar debilidad y sumisión ante los malvados.
Un mes después de la invasión de Ceuta, las playas de la ciudad autónoma están llenas de tiendas de campaña y chamizos donde miles de ilegales se hacinan de forma infrahumana. Las aceras acumulan semicadáveres de subsaharianos que probablemente no sepan ni dónde están; los centros de salud reciben cada día más casos de menores........
