Los límites de la Hispanidad
La gira de Isabel Díaz Ayuso por México (o Méjico, que lo mismo da) ha tenido una virtud inesperada y, sin duda, involuntaria: ha puesto de manifiesto los límites de la Hispanidad. Por resumirlo en unas pocas palabras: la Hispanidad nos asemeja, pero no nos iguala. Ni tiene por qué hacerlo.
La Hispanidad existe, por supuesto. No es una entelequia. Es un hecho de civilización que reposa sobre una lengua común que es el español, una religión compartida que es el catolicismo, una historia de tres siglos bajo un mismo signo político y un cierto número de instituciones sociales y culturales que nacieron de todo eso. Algo muy importante, sin duda. No hay nada comparable en ningún otro espacio cultural. Para los españoles, por supuesto, es un elemento esencial de nuestra identidad colectiva. No podemos renunciar a la Hispanidad porque forma parte de nuestro ser histórico. Reivindicarla es un ejercicio de patriotismo muy recomendable. Pero con un matiz decisivo:........
