El vandalismo es la nueva ley
Permítanme que aproveche para estas líneas los frenesíes balompédicos que acabamos de padecer sobre todo en los países en los que la multiculturalidad ha alcanzado ese punto de nieve en el que cualquier celebración deportiva sirve como excusa para el vandalismo, ese prólogo a la revolución que a los europeos nos espera a la vuelta de la esquina.
Dejémonos vencer por la nostalgia unos instantes y compartamos recuerdos con quienes, ya talluditos, vivieron aquellos inimaginables tiempos en los que la gente iba a los estadios sin camisetas, bufandas ni banderas a disfrutar tranquilamente del espectáculo e incluso a aplaudir elegantemente las jugadas meritorias del contrincante. Algunas violencias más tarde, a finales de los setenta, las autoridades tomaron la decisión de instalar verjas para poner a jugadores y árbitros al resguardo de las fieras, pero tragedias como la de Heysel en 1985 provocaron su eliminación. Nunca se sabe cómo acertar para apaciguarlas.
Saltemos ahora del césped a las........
