¿Por qué no te haces protestante?
Sigo de un tiempo a esta parte a una persona homosexual que habla en redes de su orientación y, como católica que es, de la relación, papel y enseñanzas de la Iglesia respecto al tema concreto de su sexualidad.
Empecé a seguirla con genuino interés, pensando que, desde la humildad, buscaba entender qué ha enseñado la Iglesia a lo largo de dos milenios para compartirlo con sus seguidores y abrir así un diálogo.
Luego descubrí que lejos de ello, era el suyo otro ejercicio más de justificación, como tantas veces nos pasa a todos. Por sabernos incapaces de llegar al ideal —siempre es así sin la ayuda de Dios—, defendemos no solo que no es posible llegar a él sino que no es lo óptimo, de modo que el ideal pasa de ser la meta a convertirse en algo inconveniente. Para justificar nuestra debilidad acabamos rebajando el ideal a la pobreza de nuestras capacidades.
Sucede con todo. Por ejemplo con la austeridad, que tanto estamos llamados a vivir y que, por incapacidad de vivirla plenamente, acabamos rebajándola, convirtiendo el ideal en algo a lo que no debemos aspirar para justificar así nuestras limitaciones. La convertimos en algo exagerado, innecesario, fruto de haber entendido mal el Evangelio. O por ejemplo con el tema de la limosna, adaptando lo que es........
