Pelillos en la mar
Empiezan esta semana los juicios del caso Kitchen y del caso Koldo y del último se han publicado, en El Español, unas fotografías que tienen por protagonista a Ábalos. Salvando las distancias, las fotos de Ábalos son como las de Trump. Todas son buenas.
Las fotos son pruebas, pero también recuerdos. Casi todas tienen el aire estático del pasado, de lo muerto. Porque ha de ser así, por ley física, también porque Ábalos y su séquito posaban como cualquier turista, inmortalizando el instante –es decir, mortalizándolo un poco– y cuando no, Koldo le sacaba durmiendo, que hay que ser… Koldo no respetaba las códigos más básicos. Serán todos corruptos, pero unos nos caen mejor que........
