Ha llegado la femosfera
Pues ya tenemos aquí a la femosfera: una constelación de creadoras de contenido, podcasts y comunidades digitales que ofrecen a mujeres jóvenes un manual descarnado para navegar el mundo de las citas. Su equivalente masculino, la manosfera —que ha tenido a la cabeza un tonto esférico, Andrew Tate—, llevaba tiempo marcando el paso; ahora ha llegado su reverso. Figuras como SheraSeven o Sukaina Benzakour acumulan cientos de miles y a veces millones de seguidoras. Sus mensajes son directos y desgraciadamente eficaces; dicen que el amor no es un encuentro, sino una partida de póker, y que los hombres no son compañeros, sino agentes con intereses propios, de modo que la mujer que no aprende a jugar ese juego está condenada a perderlo. Kanika Batra, autora de la biblia del tema (Sociopathic Dating Bible), aconseja a las mujeres adoptar una actitud deliberadamente ambigua, distante e incluso «cruel», bajo la premisa de que los hombres pierden interés cuando la relación resulta demasiado accesible o predecible.
La propuesta de estas influencers es rechazar el sexo casual —ese que prometía liberación y ha terminado generando, en no pocos casos, desorientación—; exigir inversión económica por parte del hombre; buscar lo que llaman «hombres de alto valor»; y cultivar una cierta frialdad estratégica, una «energía femenina oscura» que mantenga al otro en tensión. El sexo no se pospone por convicciones morales o trascendentes, sino por cálculo. En la femosfera predomina una visión marcadamente negativa del hombre, al que se tiene por inherentemente egoísta, centrado en el sexo........
