menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Amatocracia

9 0
11.06.2026

Uno de los espectáculos más extravagantes de nuestro, de por sí, extravagante tiempo es ver a personas que no distinguen una instrucción de un auto o una medida cautelar de una sentencia firme explicar durante minutos, con tono doctoral y gesto grave, los últimos escándalos políticos-judiciales. Da igual que se trate de contratos públicos, procedimientos penales, conflictos de competencia entre tribunales o garantías constitucionales: en cuanto se enciende una cámara aparecen legiones de improvisados juristas. El otro día Silvia Intxaurrondo comentaba en televisión uno de estos episodios judiciales con esa mezcla de seguridad y superficialidad que se ha convertido en marca de la casa. No es un caso aislado; hay una epidemia de cuajo que considera «elitista» que haya que saber de algo para abordarlo. Cada jornada asistimos a un desfile de opinadores que hablan de aforamientos, prevaricaciones, recursos, nulidades o indicios como quien recita Basora-Igoa-Zarra-Panizo-Gaínza, porque la ignorancia ya no es un límite para intervenir en el debate: ahora es un requisito.

Propongo un nombre para este fenómeno: amatocracia, del griego amathía, ignorancia. Era para los griegos, que desconfiaban profundamente de quienes hablaban sin saber, amathés el ignorante, inculto o falto de instrucción; nosotros, en cambio, llamamos a espurrear sin saber «ejercicio de democracia». Heráclito observó que mucho saber no entraña entendimiento, pero habría añadido sin dificultad que mucho menos lo hace no saber nada. Aristóteles, por su parte, advirtió que el ignorante afirma mientras el sabio duda. Nosotros hemos conseguido........

© La Gaceta