La saturación como arma: cuando el caos informativo se convierte en forma de gobierno
No tenemos tiempo. No tiempo real, no tiempo humano. No hay margen para comprender, para digerir, para organizarnos, para reaccionar. Vivimos atrapados en una cinta transportadora de horrores donde cada noticia es empujada al olvido por otra aún más escandalosa, más brutal, más “grave”. Hoy una vulneración de derechos, mañana una masacre social, pasado mañana otra mentira institucionalizada. Y así, sin pausa. Sin respiro. Sin memoria.
El bombardeo constante no es casual. Es una estrategia.
Cuando apenas empezamos a indignarnos por una barbaridad cometida contra el pueblo, contra las personas, contra los derechos más básicos, aparece otra que la sepulta. No porque sea más importante, sino porque el sistema necesita que ninguna lo sea demasiado tiempo. La indignación sostenida es peligrosa. La indignación fugaz es inofensiva.
A este ruido ensordecedor se le suma algo aún más corrosivo: la confusión deliberada.........
