Jean-Pierre Faye, filosofía y narratividad
Se dice que decía Heráclito de Éfeso -así consta en las recopilaciones de textos de los denominados presocráticos- que «es necesario que los hombres filósofos sean narradores de muchas cosas», pues bien quien había nacido en Paris en 1925, ha fallecido este pasado 26 de marzo en Toulouse a la edad de cien años y ocho meses, cumplía como guante al dedo lo dicho por el oscuro, y no solamente en el terreno de la filosofía sino de diferentes narrativas: lingüísticas, políticas, teatrales, poéticas, y por supuestos filosóficas: ahí están su obras sobre Nietszsche, Lou Andres Salomé o Epicuro. Más de setenta obras ha dejado publicadas sin contra otras intervenciones, no pocas, en diferentes foros y revistas: fundador del Colegio internacional de filosofía (CIP) junto a François Châtelet, Jean-François Lyotard, Dominique Lecourt y Jacques Derrida con quien por cierto había tenido disputas sonadas – después de tener una relación cordial y alabar algunas obras derridianas- en los tiempos de Tel Quel y con su director Philippe Sollers; había participado durante un tiempo, abandonándola por sus tendencias estructuralistas dominantes, para fundar otra revista, Change; Faye publicó un artículo en L´Humanité, señalando que la revista aceptaba temas de orientación nazi, refiriéndose a Derrida sin nombrarlo, al insertar temas de orientación heideggeriana. Precisamente Derrida no habiendo formado parte de la revista de Sollers, rompió abiertamente con ella, cesando las colaboraciones, debido a la orientación teórico-política de la revista, el marxismo dogmático, su celo con respecto al PCF y posteriormente su dogmatismo maoísta. De las idas y venidas en la relación de Faye y Derrida resulta de interés, la biografía de Benoît Peeters, Derrida, publicada por Flammarion en 2010.
Algunos, alborozados, han subrayado en estos momentos como mérito mayor del fallecido haber sido el primero en denunciar el antisemitismo de Martin Heidegger, siendo cierto que fue el primero a principios de los sesenta en señalar el racismo del autor de Ser y Tiempo, levantando una gran polvareda sus críticas en aquellos momentos en que el filósofo alemán era adorado al menos en territorio francés, baste recordar el encuentro en Cerisy, dedicado a él, promovido, con su presencia, por Jean Beaufret y René Char, curiosamente ambos habían integrado las filas de la resistencia al nazismo; sus artículos críticos fueron incluidos en Le piège. La philosophie heideggerienne et le nazisme (Balland, 1994). En tales ensayos se dejaba ver su posición clara y neta en vías a explorar la interacción entre narración y filosofía: desvelando los intentos de Heidegger en intervenir desde el interior del nazismo , en la guerra de los rectores en 1934, la descalificación como nihilismo de toda la filosofía desde los griegos, o sus elogios a la Movilización total de Ernst Jünger. Así pues, fuero pionero en dichas críticas que luego sería seguida por Victor Farias o por su propio hijo, Emmanuel, siendo la ocasión de más duras embestidas debido a la publicación de losCuadernos negros del mago de la Selva Negra. De todas estas cuestiones, un affaire français, se da cumplida cuenta en la obras en dos volúmenes de Dominique Janicaud, con una amplia entrevista, pp. 137 – 160 en el segundo de los volúmenes (me refiero a Heidegger en France, Albin Michel, 2001). [No entraré en el tema mas sí que diré que me parece justa la apreciación de Alain Badiou cuando afirma que Heidegger era un gran filósofo y un miserable nazi; por otra pa parte, en........
