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Jean-Pierre Faye, filosofía y narratividad

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06.04.2026

Se dice que decía Heráclito de Éfeso -así consta en las recopilaciones de textos de los denominados presocráticos- que «es necesario que los hombres filósofos sean narradores de muchas cosas», pues bien quien había nacido en Paris en 1925, ha fallecido este pasado 26 de marzo en Toulouse a la edad de cien años y ocho meses, cumplía como guante al dedo lo dicho por el oscuro, y no solamente en el terreno de la filosofía sino de diferentes narrativas: lingüísticas, políticas, teatrales, poéticas, y por supuestos filosóficas: ahí están su obras sobre Nietszsche, Lou Andres Salomé o Epicuro. Más de setenta obras ha dejado publicadas sin contra otras intervenciones, no pocas, en diferentes foros y revistas: fundador del Colegio internacional de filosofía (CIP) junto a François Châtelet, Jean-François Lyotard, Dominique Lecourt y Jacques Derrida con quien por cierto había tenido disputas sonadas – después de tener una relación cordial y alabar algunas obras derridianas- en los tiempos de Tel Quel y con su director Philippe Sollers; había participado durante un tiempo, abandonándola por sus tendencias estructuralistas dominantes, para fundar otra revista, Change; Faye publicó un artículo en L´Humanité, señalando que la revista aceptaba temas de orientación nazi, refiriéndose a Derrida sin nombrarlo, al insertar temas de orientación heideggeriana. Precisamente Derrida no habiendo formado parte de la revista de Sollers, rompió abiertamente con ella, cesando las colaboraciones, debido a la orientación teórico-política de la revista, el marxismo dogmático, su celo con respecto al PCF y posteriormente su dogmatismo maoísta. De las idas y venidas en la relación de Faye y Derrida resulta de interés, la biografía de Benoît Peeters, Derrida, publicada por Flammarion en 2010.

Algunos, alborozados, han subrayado en estos momentos como mérito mayor del fallecido haber sido el primero en denunciar el antisemitismo de Martin Heidegger, siendo cierto que fue el primero a principios de los sesenta en señalar el racismo del autor de Ser y Tiempo, levantando una gran polvareda sus críticas en aquellos momentos en que el filósofo alemán era adorado al menos en territorio francés, baste recordar el encuentro en Cerisy, dedicado a él, promovido, con su presencia, por Jean Beaufret y René Char, curiosamente ambos habían integrado las filas de la resistencia al nazismo; sus artículos críticos fueron incluidos en Le piège. La philosophie heideggerienne et le nazisme (Balland, 1994). En tales ensayos se dejaba ver su posición clara y neta en vías a explorar la interacción entre narración y filosofía: desvelando los intentos de Heidegger en intervenir desde el interior del nazismo , en la guerra de los rectores en 1934, la descalificación como nihilismo de toda la filosofía desde los griegos, o sus elogios a la Movilización total de Ernst Jünger. Así pues, fuero pionero en dichas críticas que luego sería seguida por Victor Farias o por su propio hijo, Emmanuel, siendo la ocasión de más duras embestidas debido a la publicación de losCuadernos negros del mago de la Selva Negra. De todas estas cuestiones, un affaire français, se da cumplida cuenta en la obras en dos volúmenes de Dominique Janicaud, con una amplia entrevista, pp. 137 – 160 en el segundo de los volúmenes (me refiero a Heidegger en France, Albin Michel, 2001). [No entraré en el tema mas sí que diré que me parece justa la apreciación de Alain Badiou cuando afirma que Heidegger era un gran filósofo y un miserable nazi; por otra pa parte, en este asunto, que se repite en territorio hexagonal cíclicamente, no carece de pertinencia lo que dijese Pierre Macherey: en las furibundas embestidas contra la galaxia de heideggerianos se ve una postura de quitaros vosotros que nos ponemos nosotros…por último, sacar del mundo filosófico al filósofo alemán, resulta como arrojar el bebé con el agua del baño].

Autor, como queda dicho, de una obra plural, en lo que hace a géneros y temas, su pretensión mayor fue poner en pie una tercera crítica, de la razón narrativa, a añadir a la kantiana Crítica de la razón pura, y las otras dos, y a la Crítica de la economía política de Karl Marx. El camino fue inaugurado, en 1972, con su Los lenguajes totalitarios, subtitulado significativamente: Crítica de la razón (y) de la economía narrativa; novecientas páginas en el original francés, y algo más en la traducción editada, en 1974, por Taurus. El objetivo marcado por el autor consiste en desvelar el proceso de elaboración de narrativas que se transformaron en acciones, contribuyendo a modificar lo real, el recorrido es de hondura partiendo del lenguaje de Mussolini y su uso del sintagma Lo stato totalitario, que luego sería mantenido por Hitler y su totale Staat. incidiendo en la realidad que tal expresión designa. Repaso de la revolución conservadora, el movimiento anti-bolchevique, la luchas de razas y el partido único y las variaciones semánticas de las que traza una exhaustiva topología, en un empeño que trata de precisar los objetivos, señalar ciertos contrasentidos risible, la ineptitud presente en los emisores de tales posturas: Obviamente su travesía no se centra en palabras sino en el lenguajes empleados para dar cuenta de objetos y acciones, es decir, lenguajes o de enunciados narrativos. El análisis detallado se detiene en el complejo juego de esas narraciones que acaban formando un clima, un contextos, construyendo una economía, modo de producción y de circulación de discursos, de lenguajes. Dichos lenguajes acaban por impregnar a las masas, entrenado en detallar la genealogía de las modalidades por medio de las que los relatos hitlerianos fueron aceptados por una población que en vez de cumplir la previsión de Marx, acera de la movilización por la luchas de clases, haciendo que la revolución nacionalsocialista acabase sustituyendo a la revolución comunista esperada. Toma del pulso de la economía de los lenguajes que constituían la trama ideológica de la época, haciendo especial hincapié en el giro en los tiempos de la república de Weimar (añade Faye los flagrantes errores de la III tercera internacional unidos a la flojera de las democracias dichas liberales) en que se dan un entrecruzamiento de sistemas narrativos, quedando demostrado que estos sistemas no son compartimentos estancos. Los lenguajes poseen la virtud de dar al traste los códigos eue regían en un momento, de donde la pertinencia de su proyecto teórico: «esta crítica de la economía narrativa supone necesariamente una disciplina que se ha de constituir, una sociología de los lenguajes, una semántica de la historia. La primera como ciencia empírica debe ligar el campo y la emisión de los lenguajes con el campo de los grupos sociales y, de manera fundamental, de las clases sociales en lucha o en guerra declarada: lenguaje del poder, de la violencia. La segunda como disciplina teórica rigurosa, debe determinar las relaciones entre los niveles que religan la producción del sentido con la sintaxis ideológica de los discursos y con la articulación de los grupos y de las clases.

Incide, muy en especial en su Le siècle des idéologies (Armand Colin, 1996) en el nazismo como sistema de organización masiva del asesinato, y señalando las paradojas del cuadrilátero compuesto por Hitler-Stalin y Marx-Nietzsche, con el inri de la contradictoria relación, y reivindicación que los primeros realizan con los segundos. Et texto continua la vía emprendida anteriormente en la tarea de mostrar la energía del lenguaje en la creación de ideologías, visiones-del-mundo, Weltanschauung, que junto a la Ideología comparten el universo de la violencia y de la represión. La raison narrative, de 1990, es continuación de Los lenguajes totalitarios, suponiendo su postura una verdadera revolución copernicana , ya que según señalaba hasta entonces los filósofos no habían hecho más que examinar los relatos, las palabras -la narración- a la luz de la razón, reivindicando que el tiempo había llegado para examinar la razón a la luz de estos relatos, de estas narraciones; complementario de esta senda resulta su Dictionnaire politique portatif en cinq mots (Gallimard, 1982), en donde se limita a cinco palabras (Demagogia, Terror, Tolerancia, Represión y Violencia), resultando las derivas por cada una de ellas una mina a explorar, desentrañando simplificaciones y amalgamas, abriéndose esta tercera crítica -que buscaba él-la del lenguaje y sus efectos prácticos («si hay una tarea de plena actualidad, que atraviesa los dos siglos en los que han surgido el continente razón y el continente economía, es el de una Crítica por nombrarla tercera, que lleva e informa sobre la razón y la economía de los lenguajes: la razón y la economía narrativas», como quedaron plasmados en las formas monstruosas de la historia, en los pliegues y repliegues de la violencia del Estado. Es esa vía que pone en práctica, en el terreno propiamente filosófico, en su ensayo de 1997, Qu´est-ce que la philosophie (Armand Colin /posteriormente retomado y transformado en La philosophie désormais, publicado en 2003) obra realmente singular que supone un recorrido y las diversos desplazamientos del interrogar filosófico, sin ignorar las rutas chinas o árabes); presenta en esta obra el movimiento del pensar en el momento de elaborarse y decirse, mostrando atención a las múltiples lenguas en las que los filósofos han intentado de descifrar su propia interrogación con respecto al mundo, viendo en la filosofía el ese múltiple «que busca las condiciones de una coherencia en el descifrar el mundo». Decía Michel Foucault sobre dicha obra ejemplar: «…sacar el archivo en el movimiento mismo de su formación, como un discurso mezclándose en el mismo momento, en la línea de lo que Faye ha hecho…».

Tal propuesta ha de ser de clara tendencia filosófica al poner en relación los relatos esforzándose en conocer y narrar lo que hay de verdadero en su interior; desde dicho punto de vista, la filosofía no renuncia a la verdad, no tiene al relativismo o al escepticismo sino que ha de persistir en la vía de presentarse como relato de verdad; citando, no obstante a su colega Deleuze cuando afirmaba que lo contrario de la verdad no es error sino la estupidez). Una postura que llamaba a permanecer atentos, ante los desbordes de las amalgamas, , los asilos psiquiátricos, los campos chilenos, el antisemitismo argentino, las mutaciones camboyanas o cualquier otro signo de variaciones geológicas de los terrenos acerca del origen, etc. Siempre en lucha permanente contra los lenguajes de dominación…vía que a su mod también transitaron Michel Foucault o hasta Louis Althusser

Si ha quedado claro en las líneas que anteceden que la historia y la política ocupan un lugar esencial en la travesía recorrida por Jean-Pierre Faye, salta a la vista que ello no solamente se daba en el terreno teórico sino que sus opiniones quedaban expuesta en diferentes obras con respecto a hechos históricos concretos más allá de las experiencias totalitarias: acerca de la situación geoestratégica de Europa, Sarajevo, la revolución portuguesa, o la revolución de los consejos obreros…

Concluiré, sin recurrir a relaciones causales, señalando una cuestión que pienso que resulta significativa: en los tiempos de la ocupación nazi, fue Hendaia su lugar de refugio, y allá vio el continuo y numeroso tránsito de republicanos y antifascistas que huían de la guerra iniciada por Franco y epígonos…allá se abría la constatación de los bramidos de la historia, y la consiguiente posición radicalmente antifascista, y cercana a los aires autónomos, de ahí su estrecha relación de complicidad con Felix Guattari, como quedaba plasmado en sus diferentes participaciones e intervenciones (participación en la creación del CINEL,Centre d´initiatives pour des nouveaux espaces de libertés), cuyo objetivo central era asegurar la defensa de los militantes perseguidos por la justicia. También estuvo presente en las manifestaciones y entre los firmantes del manifiesto contra las extradicciones de militantes italianos a la llamada justicia italiana. Apoyo a la candidatura de Coluche. Abierto colaboración con ell GIP ( e Groupe d´informations sur les prisons) promovido por Michel Foucault contando con la participación de cantidad de intelectuales como Daniel Defert, Casamayor, Jean-Maie Domenach, Pierre Vidal-Naquet, Danielle Rancière, Jacques Donzelot, Hélène Coxous…y sin extenderme ni pasar lista, ahí queda su estrecha colaboración con Félix Guattari a favor de las radios libres), y…como anécdota final, significativa, diré que el último intercambio telefónico que mantuvo Gilles Deleuze fue con el ahora desaparecido: al que le dijo, me ahogo, luego te llamo…no le llamó, al arrojarse por la ventana de su apartamento en noviembre de 1995. Del autor del Anti-Edipo decía en 2008, en un libro editado en Hermann Les votes neuves de la philosophie que había puesto una nueva manera de proceder y de pensar al prestar atención aguda a las palabras y a los conceptos, así como a su historia, a su uso y a sus transformaciones, calificando tal método como la filosofía del transformato, nuevo método que desemboca notablemente en un diálogo con la filosofía de Gilles Deleuze, que constituía según sus propias palabras- una de las aportaciones mayores a su filosofía… (Jean-Pierre Faye, Deleuze dos à dos et de face in «Deleuze épars, approches et portarais»; pp., Hermann, 2005). Por su parte el señalado, en À quo reconnaît-on le estructuralisme?» in L´île deserte et autres textes; Minuit, 2002) se refería a Faye afirmando que éste «ama referirse a la tarea ciega, como designando ese punto siempre móvil que comporta la ceguera, pero a partir del que la escritura deviene posible, porque ahí se organizan las series como verdaderos literamas»

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Hace ya unos cuantos años escribí un artículo, publicado en esta misma red, dedicado al filósofo:https://archivo.kaosenlared.net/jean-pierre-faye-critica-la-razon-narrativa/index.html

           Dénia, 31 de marzo

Por Iñaki Urdanibia para Kaosenlared


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