Expresiones tramposas
En el título podría haber empleado el calificativo de manipuladas, permutadas o similares, pues me refiero al uso de expresiones, aparentemente inocentes, que en realidad ocultan otras: así pues, no me refiero a lapsus, sino que me estoy refiriendo a las utilizaciones, consagradas por el uso y el abuso, con el fin de esconder la realidad pura y dura, o convertirla en aceptable, hasta el mismo embellecimiento, evitando así la verdad pura amén, más difícil de asumir…es como si se aplicase, en el terreno del lenguaje político y cultural, el amago propio en algunos deportes: amagar por la derecha para escapar por la izquierda. Funcionan a modo de caretas que ocultan el verdadero rostro del etnocentrismo, para colarlo con mayor facilidad, como si no…Un par de libros, presentan un par de casos; y vamos por partes.
No es la primera vez que me aproximo a obras de David Graeber (1961-2020). Quiso la Parca llevarse tempranamente a este antropólogo y profesor, exiliado por no decir expulsado, del Goldsmiths College de Londres. Antropólogo y activista de largo aliento, con notable presencia en el Occupy Wal Street, fue autor de una extensa obra, de algunas de ellas, reitero, he dado cuenta*.
El volumen que ha visto la luz en la editorial Ariel, «Occidente nunca existió. Ensayos sobre la libertad, el cuidado y la imaginación política» es un buen camino para acercarse a su obra ya que en él se abordan algunos de los temas más trabajados por el ensayista; la edición e introducción pertenecen a su compañera Nika Dubrovsky, que señala el camino que transitaba junto a su compañero, siempre rabiosamente alegre, en busca de construir Otro Mundo, más allá de los caminos marcados por el poder de la autoridad y su representación paradigmática, el Estado.
El ensayo que da título al libro corresponde al proyecto que David Graeber anunciase en su visita a la iIustración pirata, al que siguió el artículo nombrado, y que fue continuado en la innovadora obra que escribió junto a David Wengrow, El amanecer de todo …el proyecto trataba de descolonizar la Ilustración, y ciertamente se dedica a la tarea al partir de una rotunda afirmación que podría recordar a aquella contundente frase de Jean Giradoux, La guerra de Troya no tendrá lugar, o la provocadora de Jean Baudrillard, al decir, post partum, que La guerra del Golfo no ha tenido lugar. Graeber va a argumentar fuerte, contra la chapuza del choque de civilizaciones de Samuel Huntington, y subrayando como ls críticas dicha teoría dirigidas han partido de dar por sentada una entidad llamada Occidente, como cuna de la libertad, y sin poner en duda el individualismo y la democracia como esencia de la tradición occidental. David Graeber desvela la incoherencia de tales afirmaciones y la escurridiza mirada occidental que precisamente se mira a sí misma, ignorando como en algunas otros lugares y culturas se han dado tales valores, precisamente tomados en préstamo por el Viejo Continente y el Nuevo del norte, apropiándose e ellos como propios. Destaca en esta apropiación unas claras tendencias esencialistas y etnocentristas, que olvidan, despreciando, las experiencias de los indígenas, algunos de los cuales pretendían formar una especie de federación de colonias; produciéndose airadas quejas ante el recurso de los colonos que tendían a buscar ejemplos en textos clásico, europeos y bíblicos, obviando los modos de organización indígena, de quienes, a pesar de mostrar un hondo desprecio de ellos por su libertad sin cortapisas o limitaciones institucionales, no se privaron de tomar algunos principios para la elaboración de la Constitución, por cierto, por parte de unos padres fundadores que pertenecían a la clase terrateniente. Las explicaciones y los datos suministrados no caen de su imaginación........
