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De Slavoj Žižek y sobre él

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12.06.2026

«La izquierda -la izquierda sobre la que los diarios publican todos los días informaciones- es la reunión ideal de todos los rechazos separados, la unidad nunca realizada de todos los rasgos de izquierda sembrados en la variedad sin límites de las actitudes individuales, el agrupamiento teórico de los actos de contestación de lo real cumplidos en las diferentes esferas de lo real […] Por oposición al intelectual clásico, creadores de bienes culturales. “ingeniero de almas”, aireando de la idea satisfecha, fecunda, el hombre de la exigencia comunista se ha convertido en transportador de la idea desposeyente, que no se alimenta más que de rechazo, de desilusión, de decepción […] Mejor armados que ninguna otra capa de la sociedad, es a los intelectuales a los que vuelve la tarea de abatir el decorado, de manera que se haga un neto lugar al verdadero factor histórico: la lucha de clases»

                               Dionys Mascolo, Sur le sens et l´usage du mot “gauche”

Afirmaba Gabriel Celaya que la insatisfacción es de izquierda; si damos por buena la afirmación del poeta hernaniarra, el filósofo esloveno, nacido en Llubiana en 1949 es de izquierda netamente, muy de izquierdas, y lo es en la medida que desde hace tiempo muestra su insatisfacción y disgusto con la inactividad, o desorientada actividad de ésta, de la izquierda, además de por la tendencia a olvidar su verdadera esencia para dejar el protagonismo a luchas parciales, de minorías, etc. Recuerdo un debate mantenido, hace ya unos años, con Judith Butler y Ernst Laclau (Après l´émancipation. Trois voix pour penser la gauche, Seuil, 2017 / creo que hay traducción en FCE, bajo el título de Contingencia, hegemonía, universalidad) en el que dejaba ver sus ideas que siguen siendo aireadas en el presente: salirse del oposicionismo en que está encasillada cierta izquierda, el izquierdismo todo, animándola a pringarse en asuntos del Estado, la vuelta con todos los reajustes que se hayan de realizar (¿cuáles?) a la lucha de clases como eje de la emancipación, hoy en día usurpada por luchas sectoriales referidas a las minorías sexuales, racializadas, etc.; el esloveno siempre con la bandera alzada del comunismo como horizonte y como solución a los problemas del presente, que mantiene ciertos aires de familia con la hipótesis o la idea comunista de su amigo Alain Badiou. Podría traducirse su empeño en la reconversión de la consigna luxemburguista, de Rosa: comunismo o barbarie. Dicho esto, aun no conociendo ni la situación del país ni la coyuntura de la época, algo sorprendente resulta que se presentase a las elecciones, en la lista de un partido netamente liberal, como candidato presidencial…en la senda de acceder a la emancipación y al comunismo; no sé.

La consigna puede ser como un brindis al sol, ya que al leerle uno, al menos el que esto escribe, siente ciertas dificultades a la hora de ubicar la postura de Zizek , ya que este ni los unos, ni los otros, parecen situarle en una especie de terra nullius, permitiéndose, sin rubor, aplausos a Stalin, Lenin, Habermas (me explicaré) y ciertas críticas fruto de simplificaciones de tipo XL; en no pocas ocasiones las afirmaciones se quedan en eso, y en bastantes son puro ruido carente de contenido ni relación con asuntos coyunturales…Así en relación a los nombres propios señalados líneas arriba, se reivindica el valor de Lenin como dirigente capaz de enfrentarse a las dificultades sin cuenta, lo que le sirve para criticar a quienes recurriendo a célebres frases de Rosa Luxemburgo, reforzadas por otra de Voltaire (señalando a los liberales de todo pelaje…cuando no hace falta rizar rizo algunos para ver esos argumentos en boca de libertarios), critican la vía leninista, y no lo hacen como él alegremente sugiere, para escaquearse del los compromiso, sino que ya en su momento hubo críticas de entregados luchadores revolucionarios, honor a Pietr Kropotkin, que veían en la vía bolchevique el camino para la usurpación del poder y la falta de libertad como camino a la organización cuartelera; en cuanto a los elogios a Stalin y Habermas, se refieren a la apuesta del primero por ofrecer una vuelta a la normalidad frente a la oferta trotskista de revolución permanente, la normalidad propuesta de Stalin no tardó en devenir delación, purgas, detenciones, condenas de muerte…aunque cierto es, como por cierto, el mismo Zizek señalaba en otro lugar (introducción a Terrorismo y socialismo de Trotski) las cosas no hubieran diferido si la vía de Trotski hubiese triunfado, y como muestra el ejemplar de esta obra que Stalin tenía en su mesilla, completamente subrayada…en lo que respetaba a la dictadura del proletariado. Con respecto al filósofo alemán recientemente fallecido, le rinde honores en lo que hace a su implicación y pringue en los asuntos estatales. Estas salpicaduras, y otras del estilo no hacen sino esquivar asuntos esenciales, de hondo........

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