Amador, agitador de ideas
El título por el que he optado es ciertamente incompleto y, en cierta medida, desatinado, ya que la propuesta de Amador no se limita a las ideas sino a las actitudes, a las maneras de minar y ver, de participar en el mundo, en compañía de los otros, y lo hace desmarcándose de las ideas recibidas, proponiendo desplazamientos e interrupciones con respecto a éstas y a los modos de posicionarse ante la realidad; invitando a pensar a la intemperie y sin inquebrantable barandilla que nos sirva de asidero firme e inflexible de una vez por todas. Podría aplicarse a Amador aquello que dijese Gilles Deleuze de Jean-Paul Sartre…siempre tiraba por el medio_, sin buscar apoyos inflexibles, al modo de catecismos o academicismos, recurriendo a los impulsos de los aires innovadores en busca de los caminos para avanzar. Para constatar lo anterior no hay más que ver la pluralidad de campos de intervención en los que participa: activista de diferentes causas y movimientos (estudiantil, antiglobalización, copyleft, “no a la guerra”, V de Vivienda, 15-M), codirector de la editorial Acuarela Libros y de la revista Archipiélago, filósofo “pirata”, sin obviar su colaboración con diferentes institutos de la capital del reino a modo de profesor visitante, figura que en mis más de veinte años de profesorado en institutos no llegué a conocer, colaboraciones que le sirven para constatar las carencias y limitaciones que florecen en los centros educativos. Con respecto al sistema educativo en marcha, denuncia el exceso de protocolos que no hacen sino asfixiar a los enseñantes, que se ven volcados a cumplir con tales, quitando horas dedicadas a la docencia; siendo gestionados los centros con criterios de gestión de corte empresarial, siguiendo el criterio de utilidad y beneficio, mecanismo igualmente empleado en........
